JUAN JOSÉ MILLÁS | Hiedras sin sostén

El virus es un inquilino muy peculiar del universo biológico. Está hecho de material genético, con todo lo que ello significa, pero le falta lo esencial para ser considerado vivo por los estándares clásicos: no se puede replicar por sí mismo. Necesita, para hacerlo, introducirse en un organismo ajeno. Viene a ser como un manual de instrucciones sin fábrica: si no encuentra una célula huésped que lo interprete y ejecute, permanece quieto, inerte, como un pendrive sin ordenador al que enchufarse o un software sin Hardware.

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