La neuroinflamación es un mecanismo común en todas las enfermedades neurodegenerativas. Inicialmente, actúa como una respuesta protectora; sin embargo, en condiciones crónicas puede volverse perjudicial y favorecer la progresión de la neurodegeneración, proceso progresivo de daño y muerte neuronal en el sistema nervioso, provocando la pérdida de funciones cognitivas o motoras a las personas. En este contexto, la investigadora de la Universidad de Alicante Laura Fernández Sánchez lidera una nueva línea de trabajo centrada en el estudio de un receptor clave en la cascada inflamatoria del sistema nervioso.
El objetivo es hallar dianas terapéuticas y nuevos fármacos para los pacientes afectados por enfermedades como el alzhéimer, cuya incidencia aumenta drásticamente con la edad, afectando a 1 de cada 10 personas mayores de 65 años y a un tercio de las mayores de 85 años; o el párkinson, con 19 nuevos casos al año por cada 100.000 personas, aumentando también significativamente con la edad, especialmente a partir de los 60 años.
El equipo de Farmafisen, implicado en la investigación de nuevos fármacos para las enfermedades neurodegenerativas más prevalentes. / INFORMACIÓN
El proyecto se desarrolla en el seno de un grupo de investigación de reciente creación denominado FarmaFisen (Farmacología y Fisiología de Enfermedades Neurodegenerativas), perteneciente a la Universidad de Alicante, y en el que participan también varios investigadores adscritos al Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica (Isabial). Se trata de un equipo emergente dentro de la universidad, creado con la finalidad de consolidar una línea estable de investigación en neuroinflamación y patologías neurodegenerativas desde un enfoque multidisciplinar.
Colaboran el departamento de Farmacología de la UMH y médicos de distintos hospitales
Esta iniciativa se enmarca además en una colaboración científica más amplia que integra al departamento de Farmacología, Pediatría y Química Orgánica de la Universidad Miguel Hernández de Elche, así como a personal clínico de distintos hospitales de la Comunidad Valenciana, especialmente especialistas en oftalmología que participan en estudios vinculados al sistema nervioso central. Este carácter colaborativo permite unir investigación básica, clínica y farmacológica en un mismo marco de trabajo.
Participan en concreto Victoria Maneu, Natalia Martínez, Lorena Vidal, Eva Tudurí, Mateo Ruíz, Estela Tebar, Marta Estalrich y Laura Fernández, por FarmaFisen; el investigador de Isabial José Antonio Gómez Sánchez; Francisco Navarrete Rueda por la Universidad Miguel Hernández (UMH); y cuatro especialistas en oftalmología: Clara Monferrer, Lidia Remolí, Ramón Calvo y Javier Montero.
Proteína
El proyecto nace en un contexto de consolidación del grupo y de búsqueda activa de financiación competitiva. En este sentido, una reciente ayuda de la Generalitat Valenciana de 5.000 euros adjudicada a esta idea colaborativa se plantea como una fase exploratoria, orientada no tanto a la aplicación clínica inmediata, sino a la obtención de resultados preliminares robustos que permitan sustentar futuras propuestas en convocatorias nacionales y europeas de mayor envergadura.
El eje central de la investigación es el receptor P2X7, una proteína purinérgica (un tipo de comunicación intercelular) implicada de forma directa en los mecanismos de inflamación. Esta proteína actúa como un regulador importante en la activación de la respuesta inflamatoria, un proceso esencial para la defensa del organismo frente a daños o agresiones, pero que puede convertirse en perjudicial cuando se mantiene de forma crónica o desregulada.
«El receptor P2X7 está muy implicado en el inicio y la propagación de la inflamación, pero todavía no está claro si su activación o su inhibición tiene siempre un efecto beneficioso o perjudicial», explica la investigadora Laura Fernández Sánchez.
Uno de los principales desafíos del proyecto es precisamente esa dualidad funcional de la inflamación en el sistema nervioso. La inflamación no es un proceso intrínsecamente negativo, sino un mecanismo biológico esencial para la reparación y defensa de los tejidos. Sin embargo, en patologías neurodegenerativas puede perder su carácter protector y convertirse en un factor de progresión del daño neuronal. «La inflamación no es algo negativo en sí mismo; es un mecanismo de defensa. El problema es entender en qué momento deja de ser protector y pasa a ser perjudicial», señala.
En este contexto, el equipo plantea que la clave no reside únicamente en identificar moléculas implicadas, sino en comprender la dinámica temporal del proceso inflamatorio, es decir, cómo cambian sus efectos a lo largo del desarrollo de la enfermedad.
Modelo experimental
Para abordar esta cuestión, los investigadores han diseñado un modelo experimental basado en neuroinflamación en retina. Este tejido, aunque no pertenece directamente al cerebro, forma parte del sistema nervioso central y comparte numerosas características fisiológicas y moleculares con él, lo que lo convierte en un modelo especialmente útil para el estudio de enfermedades neurodegenerativas. La retina permite, además, un control experimental más preciso de los procesos inflamatorios, facilitando el análisis de la activación y bloqueo del receptor P2X7 en distintos momentos de la patología.
En este modelo, el equipo estudia cómo la modulación del receptor —mediante su activación o inhibición— puede influir en la evolución del daño tisular. El objetivo es determinar si su intervención puede tener un efecto protector o, por el contrario, agravar el proceso inflamatorio.
Los científicos han diseñado un modelo experimental basado en neuroinflamación en retina
«Lo que queremos analizar es qué ocurre cuando bloqueamos o activamos el receptor en diferentes fases del proceso inflamatorio, porque su efecto puede cambiar completamente dependiendo del momento», explica la científica. Este enfoque temporal resulta especialmente relevante en enfermedades neurodegenerativas, donde los procesos inflamatorios son prolongados, dinámicos y regulados por múltiples factores moleculares interconectados.
El proyecto tiene otra intención: que los resultados obtenidos en modelos experimentales puedan orientar futuras estrategias terapéuticas. No se trata únicamente de describir mecanismos biológicos, sino de identificar posibles puntos de intervención farmacológica. «El objetivo no es eliminar la inflamación, sino modularla. Necesitamos entender cómo regularla para que mantenga su función protectora sin convertirse en dañina», subraya.
A partir de este conocimiento, el equipo contempla en fases posteriores el desarrollo de estrategias farmacológicas específicas. Estos compuestos podrían permitir ajustar la actividad del receptor en función del estado de la enfermedad. «Una vez identificadas las dianas terapéuticas, se abre la puerta al desarrollo de fármacos que actúen sobre esos mecanismos concretos», añade.

Activiidades de la Asociación de Alzhéimer de Alicante / Áxel Álvarez
Potencial terapéutico
Además del potencial terapéutico, la investigación también explora la posibilidad de identificar biomarcadores asociados a la evolución de la inflamación. Estos biomarcadores podrían permitir determinar con mayor precisión en qué fase se encuentra un proceso neurodegenerativo, algo especialmente relevante para el diagnóstico temprano y el seguimiento clínico.
«Entender la temporalidad de la inflamación es clave, porque nos puede ayudar a saber en qué punto exacto un proceso protector se convierte en perjudicial», concluye la investigadora.
En total, el proyecto integra perfiles básicos y clínicos, lo que permite una aproximación que combina la experimentación en modelos biológicos con la interpretación clínica de los resultados. Esta estructura colaborativa facilita además la transferencia futura del conocimiento hacia entornos sanitarios reales. El principal objetivo de este proyecto científico es generar evidencia preliminar suficiente para respaldar futuras solicitudes de proyectos competitivos a nivel estatal y europeo.
En última instancia, la investigación aspira a contribuir al desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas para enfermedades neurodegenerativas, un campo en el que aún existen importantes vacíos de conocimiento y una elevada necesidad clínica.
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