Retenmaier Ibérica desarrolla soluciones tan diversas como interesantes. Así, en su catálogo encontramos desde arenas vegetales para gatos, hasta cosmética sólida, materiales para construcción industrializada o aplicaciones para alimentación animal y farmacéutica. A primera vista, sectores muy distintos entre sí. Sin embargo, gran parte de estos desarrollos comparten un mismo hilo conductor: Arbocel, una fibra vegetal funcional que actúa dentro de los procesos industriales y permite transformar productos y materiales manteniendo o, incluso, mejorando su rendimiento, al tiempo que reduce su impacto ambiental.
La primera pregunta es obligada: ¿Qué es Arbocel y por qué permite esta multiplicidad de productos finales?
Arbocel, igual que otras marcas clave como Vitacel y Vivapur, se basa en fibras de celulosa obtenidas de partes no comestibles de árboles, cereales y otros vegetales, preservando los frutos y componentes destinados a la alimentación. La celulosa es el polímero natural más abundante y representa, de media, cerca del 50% de la composición vegetal. En la naturaleza cumple funciones esenciales: da soporte y flexibilidad a la planta y participa en el transporte de agua y minerales desde las raíces hasta las hojas, donde ocurre la fotosíntesis. A partir de la glucosa se forman largas cadenas que se entrecruzan y generan las fibras que sostienen troncos, tallos y ramas. Arbocel aisla y potencia una o varias de estas funciones para aplicarlas en múltiples productos.
En vuestros desarrollos, sostenibilidad y rendimiento van de la mano. ¿Cómo se logra este equilibrio en la práctica?
Esta realidad fue la que me sorprendió, hace ya 40 años, cuando comencé en el grupo Rettenmaier. Desde el primer momento el binomio sostenibilidad y rendimiento dirigieron mis movimientos porque en el grupo ya lo tenían claro (y lo seguimos teniendo) que cualquier desarrollo debe tener en cuenta el uso eficiente de los recursos naturales, usando materiales reutilizables y reciclables, pero, al mismo tiempo, la industria y cada uno de nosotros como consumidores y usuarios queremos, en nuestro día a día, productos eficientes. A este binomio procuramos unirle esfuerzo y satisfacción en el proceso de realización para alcanzar el equilibrio que mencionas.
Construcción 3D / Retenmaier Ibérica
Muchas industrias están obligadas a adaptarse a nuevas normativas y materiales. ¿Qué papel juega Arbocel en esta transición?
Creo que Rettenmaier, junto con el ecosistema de empresas emprendedoras en sostenibilidad, forma parte del origen de esta transición. Hace cerca de 100 años, el bisabuelo Rettenmaier tuvo la visión de centrarse en las fibras de celulosa, hoy integradas en la economía circular y sostenible como eje de la transformación industrial. A raíz de una visita festivo-cultural a La Pedrera de Gaudí, creamos un cuadro que preside nuestra sede: del mismo modo que el árbol del patio interior de su casa inspiró a Gaudí para las cúpulas de la Sagrada Familia, Arbocel inspiró al bisabuelo Rettenmaier a desarrollar estos productos y, a Rettenmaier Ibérica, nuestro modelo de gestión interno: “El Árbol me habla”.
De entre sus aplicaciones, ¿cuáles destacarías?
Por su repercusión social y relevancia, destacaría cuatro aportaciones. Primero, los excipientes de celulosa para la industria farmacéutica: solemos decir que, de media, todos los comprimidos del mundo incorporan al menos un producto fabricado por nosotros. Segundo, las fibras de celulosa en alimentación humana y animal, por su papel en la salud intestinal, el control del peso y la extensión de la frescura y vida útil de los alimentos. Tercero, las fibras para filtrar y purificar bebidas y aceites, logrando productos más estables, brillantes y con sabores más naturales. Y, por último, las fibras Arbocel para morteros de fachadas y para alicatar paredes y suelos en cocinas, baños y otras estancias del hogar.
Hoy, ¿estamos tocando o pisando fibras de Arbocel sin saberlo?
Sí, lo hacemos cada día, y seguirá siendo así en los próximos años, tanto con los productos actuales como con los desarrollos en marcha. Nuestras fibras de celulosa Viatop llevan más de tres décadas en mezclas asfálticas de alta durabilidad y bajo ruido presentes en aeropuertos y carreteras. Ante la falta de vivienda, hemos creado fibras para microcementos de impresión 3D que permiten construir casas más rápido y barato; Alemania, Holanda y China ya trabajan en ello, y en España contamos con primeras impresoras y materiales listos. Además, entramos en cosmética con texturizantes y ligantes 100% vegetales, impulsando una cosmética sólida (pastillas y barras). Y también pinturas con mateantes vegetales.
En el pet care es el único segmento en que Arbocel llega directamente al consumidor. ¿Qué aporta a vuestra estrategia como empresa?
Así es. Lo hace a través de las arenas vegetales para gatos Cat’s Best y los lechos para pequeñas mascotas Chipsi. Son productos 100% vegetales y biodegradables, desarrollados hace unos 30 años como una innovación pionera por su alta capacidad de absorción y durabilidad, muy superior a las arenas tradicionales. Tras comprobar el interés del mercado, la compañía decidió asumir el contacto directo con el consumidor, lo que ha impulsado un fuerte crecimiento, con seis centros productivos en Europa y la próxima apertura de un centro de embolsado en España. Esta experiencia ha aportado un valioso aprendizaje sobre bienes de consumo y refuerza la apuesta estratégica por productos sostenibles, con el objetivo de avanzar hacia arenas 100% vegetales.












