Lo que podría interpretarse como una bocanada de aire para el sector de la automoción, puede tener sin embargo efectos negativos. Eso es lo que sucede con la decisión de la Comisión Europea de alargar la vida de determinados coches de combustión más allá de 2035. Y es que, según destacan diversos concesionarios de la provincia de Alicante, dicha moratoria va a tener un impacto más que significativo sobre las ventas de vehículos eléctricos, que se van a reducir de forma notable. El único elemento positivo que ven en la medida, eso sí, es que va a dar tiempo a ampliar la red de recarga, que en la actualidad es claramente insuficiente.
Bruselas confirmó este pasado martes su propuesta de rebajar el objetivo de reducción de emisiones a partir de 2035 a un 90 % para los vehículos, que deberán compensar el 10 % restante con el uso de acero con bajas emisiones de carbono fabricado en la Unión Europea, o mediante electrocombustibles y biocombustibles. Ha sido tras escuchar las solicitudes de la industria automovilística, rebajando de esta forma sus ambiciones climáticas.
Un coche eléctrico en plena operación de recarga en Alicante. / Jose Navarro
En la práctica, según han señalado las autoridades comunitarias, supondrá que el 90 % de los vehículos serán eléctricos, respetando el principio de neutralidad tecnológica, mientras que para el 10 % restante se permite una flexibilidad que, eso sí, tendrá que compensarse con las medidas citadas. La Comisión dará, además, mayor flexibilidad a los fabricantes para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones intermedias y ampliará el tipo de energías que considera neutrales.
El Ejecutivo defiende que esto permitirá que los híbridos enchufables, los extensores de autonomía, los híbridos suaves y los vehículos con motor de combustión interna sigan teniendo un papel importante después de 2035, además de los vehículos totalmente eléctricos y de hidrógeno.
Pues bien, esta moratoria que podría parecer positiva para el sector automovilístico en general, también tiene su lado negativo. Sobre todo en lo que respecta al impacto que los concesionarios de la provincia auguran que tendrá en la venta de coches eléctricos. Así lo señala Ruth Candela, gerente de Movilsa, concesionario de Ford en Alicante, quien no tiene dudas a la hora de señalar que «esta medida tira por tierra todo el futuro del coche eléctrico. Está más que claro que las ventas se van a reducir de forma significativa, porque hablamos de vehículos más caros, los cuales ya estaba costando comercializar por las dudas de los clientes. Ahora, con esta moratoria, muchos se van a decantar ya, claramente, por los motores de combustión».

Vehículos eléctricos en un concesionario. / ALEX DOMINGUEZ
Cabe destacar, en este sentido, que en lo que llevamos de año el 74 % de los 46.749 vehículos que se han vendido en la provincia responden a motorizaciones mixtas y de combustibles alternativos. De ellos, 18.502 son híbridos, 2,227 híbridos enchufables, 4.095 eléctricos puros, y 2.802 de gas.
Candela también pone el acento en el impacto que pueda haber en la reestructuración que las marcas estaban realizando a nivel interno para amoldarse a la creciente fabricación de eléctricos, y se pregunta qué va a pasar con las sanciones a las que tienen que hacer frente por las emisiones de CO₂. «¿Si llegamos al nivel, vamos a tener que dejar de matricular?», apunta.
Tiempo
Por su parte, Jordi Vega, gerente del Grupo Sala en Alicante, concesionario de las marcas Seat y Cupra, coincide en que las ventas de vehículos eléctricos se van a resentir. En cualquier caso, también ve a la moratoria un lado positivo, como es que habrá más tiempo para ampliar la red de puntos de recarga. Según señala, «en la actualidad no hay infraestructura, y tampoco había capacidad para ampliarla y llegar a tiempo a los objetivos marcados por la Unión Europea. Así que, por este lado, sí que la medida es positiva, porque nos dará más tiempo para conseguir el objetivo».
Un ejemplo de la deficiente infraestructura de puntos de recarga lo constituye la propia provincia de Alicante. Pese a que en el último año se le ha dado un importante acelerón, habiéndose situado por encima de los 2.000, la provincia debería de haber contado a finales de 2025 con 2.900, según la planificación de las autoridades comunitarias. Y la cosa no queda ahí, dado que el territorio alicantino, de acuerdo con estas mismas previsiones, tendría que alcanzar los 10.000 puntos en 2030 y los 21.000 en 2035. Se espera, por tanto, que con la moratoria decretada ahora por Bruselas para los coches de combustión esas exigencias también se flexibilicen.
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