El municipio valenciano de Picanya ya cuenta con un nuevo emblema de resistencia, memoria y orgullo. Un mural valencianista recuerda los días en que el pueblo se levantó unido frente a la devastación causada por la DANA. La obra rinde homenaje a los voluntarios, vecinos y cuerpos de emergencia que respondieron sin dudarlo ante la crecida del Barranco del Poyo, un episodio que dejó calles irreconocibles, hogares anegados y un sentimiento generalizado de desolación. En el centro del mural figura Rubén Iranzo, canterano valencianista y capitán del Valencia Mestalla, convertido en símbolo de esa solidaridad desbordante.
El capitán que bajó al barro
Rubén Iranzo fue uno de los muchos afectados por la catástrofe, pero también uno de los primeros en actuar junto a sus vecinos. La riada sorprendió a familias y viviendas en cuestión de minutos, con calles inundadas y mobiliario flotando, obligando a los vecinos a improvisar y organizarse para proteger sus hogares y ayudar a quienes se quedaron atrapados.
La experiencia vivida por Iranzo refleja la de miles de personas en la provincia de Valencia: la rapidez con que el agua se elevó, la dificultad para acceder a las viviendas y la necesidad inmediata de coordinación entre vecinos para minimizar los daños y rescatar a quienes lo necesitaban.
Vecinos que hicieron la diferencia
La solidaridad del pueblo se hizo notar desde el primer momento. Muchas familias abrieron sus casas para acoger a los afectados, mientras otros vecinos se movilizaron para achicar agua, retirar barro y organizarse en equipos improvisados. La acción colectiva permitió que muchas personas estuvieran a salvo y demuestra el espíritu comunitario que caracteriza a Picanya.
El mural de Xemayo Sink refleja esta fuerza colectiva, con Iranzo como rostro que simboliza la dedicación de todos los que se arremangaron y trabajaron sin descanso para ayudar al prójimo.
La implicación del Valencia CF
La respuesta no se limitó a la comunidad local. Jugadores y compañeros del Valencia CF acudieron personalmente vestidos de ‘paisano’ a ayudar directamente en la vivienda de Rubén Iranzo, que se vio seriamente afectada como tantas otras en Picanya. Además, entidades de todo tipo, dentro y fuera del mundo del deporte, así como deportistas y ciudadanos de distintos ámbitos, se volcaron con L’Horta Sud, colaborando en la recuperación de hogares, calles y espacios públicos. Este esfuerzo colectivo reforzó el sentimiento de unidad y puso de manifiesto la solidaridad que trascendió fronteras locales y profesionales.
La recuperación tras la catástrofe
La semana posterior a la DANA estuvo marcada por la combinación de esfuerzos de limpieza, reorganización familiar y la necesidad de volver a la rutina. Incluso en el ámbito deportivo, la situación afectó a Rubén Iranzo, quien tuvo que retomar los entrenamientos en medio de la tensión física y emocional acumulada tras la catástrofe, sumando un reto más a su recuperación. El futbolista sufrió una lesión muscular con motivo de lo vivido durante esos días.
Rubén Iranzo (Pincanya, 22 años), con el brazalete del Mestalla / VCF Mestalla
Un mural para no olvidar
El mural de Xemayo Sink no solo recuerda la devastación de la DANA, sino también la fuerza de un pueblo que se unió frente a la adversidad. Rubén Iranzo se convierte en símbolo de todos los que se arremangaron, mojaron y ensuciaron para ayudar a los demás. La obra transmite humanidad, solidaridad y esperanza, valores que Picanya nunca olvidará y que ahora quedan plasmados de manera permanente en su paisaje urbano.













