Cartel de se alquila, reflejando el mercado inmobiliario y el problema de la oferta. / Mediterráneo
Los resultados del primer estudio del Observatorio Social de la Vivienda, iniciativa pionera impulsada por el grupo Prensa Ibérica y el Banco Santander, que hoy domingo comenzamos a publicar en el Mediterráneo, confirman sin ambages el lugar preeminente y central que la vivienda ocupa entre las preocupaciones de los ciudadanos españoles. El Observatorio Social de la Vivienda busca mejorar la información y el conocimiento sobre este asunto acuciante. Quiere propiciar también que se produzca un debate de calidad sobre este problema y, al mismo tiempo, contribuir al diseño de decisiones políticas que sean eficaces y que cuenten con el mayor consenso social posible.
En esta primera radiografía sobre cómo la sociedad española percibe y aborda la falta de vivienda a precios asequibles, así como sus causas y posibles soluciones, se arrojan algunos resultados reveladores. En primer lugar, deja clara la trascendencia que los españoles otorgan a los obstáculos al acceso a la vivienda, pues dan a este problema una puntuación de 8,6 sobre 10. La inquietud se revela más intensa entre las personas con rentas bajas y los jóvenes, que se ven en muchas ocasiones forzados a retrasar durante años su emancipación y sus proyectos de vida. Así, son muchos los que han de continuar viviendo en casa de sus padres, mientras aguardan a reunir los recursos que les permitan formar una familia y contar con un hogar propio. El estudio indica que casi la mitad (48%) de los encuestados de entre 18 y 24 años siguen con sus padres u otros familiares, el 34% paga un alquiler y solamente el 17% dispone de una vivienda propia.
El desasosiego es transversal y la percepción generalizada es que el problema es mucho más grave en las grandes ciudades y en los principales destinos turísticos. Las dos causas señaladas con más frecuencia son, por un lado, la escasa construcción de nuevas viviendas y, por otro, el impacto de los alquileres turísticos, que hacen que la oferta de pisos sea cada vez menor. Entre las respuestas que se reclaman a las administraciones, destaca la ampliación del parque de vivienda de protección oficial. Pero más allá de este consenso generalizado, las diferencias ideológicas resultan de lo más relevantes cuando se pregunta sobre las causas y aún más sobre las soluciones. Es esperable que los votantes que se identifican con los partidos más a la izquierda sean más proclives a soluciones regulatorias, a culpar de la falta de oferta a los pisos turísticos y a reclamar la limitación de alquileres. Y, a su vez, que quienes se sitúan en el centro-derecha apunten la necesidad de aumentar la disponibilidad de suelo para los promotores, critiquen el peso de los impuestos en las compraventas o pongan más énfasis en la necesidad de agilizar el desalojo de los okupas.
Conocer el estado de opinión es un primer paso. El siguiente es progresar en el análisis y la difusión de diagnósticos y soluciones que puedan ser compartidos más allá de apriorismos ideológicos. Existe, además, una amplia mayoría transversal que coincide en que es necesario el consenso y la colaboración de todas las administraciones para hacer frente de forma eficaz a un problema que tiene profundos efectos en la vida cotidiana de los españoles. Entre los llamados «problemas que realmente preocupan a la gente», la vivienda ocupa, desgraciadamente, un puesto capital.














