En 2017, después de tensiones tras un desfile de neonazis y extremistas de ultraderecha, Donald Trump dijo que “había gente buena en las dos partes”. Este viernes, con Estados Unidos en extrema tensión ante el estallido de violencia política y con las divisiones radicalizadas tras el asesinato el miércoles del influyente organizador ultraconservador Charlie Kirk, el presidente de Estados Unidos ha ido más lejos. En una entrevista en Fox News, ha defendido a los “radicales” de derecha y ha dicho que los de izquierda “son el problema”.
“Voy a decir algo que me va a traer problemas pero no me podía importar menos”, ha empezado el presidente ante la pregunta de un entrevistador de cómo se podía sanar y unir al país. “Los radicales de la derecha a menudo son radicales porque no quieren ver crimen”, ha continuado; “les preocupa la frontera, dicen ‘no queremos que entre esa gente, no queremos que queméis nuestros centros comerciales, no queremos que disparéis a nuestra gente en medio de la calle”.
“Los radicales de izquierda son el problema”, ha proseguido. “Son despiadados y son horribles, y son espabilados políticamente. Quieren hombres en deportes de mujeres, quieren transgénero para todo el mundo. Quieren fronteras abiertas”.
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