La primera en llegar al salón de plenos después de las vacaciones veraniegas fue la consejera de Hacienda, Matilde Asián, quien es alérgica a los grandes mogollones, y prefiere la tranquilidad, que en su caso resulta, siempre, algo principesca. Faltaban varios minutos para las diez y media y ya se sentaba en su escaño azul y constelado, sacaba papeles de una carpeta y comenzaba a leerlos y subrayarlos. El siguiente en aparecer fue José Miguel Barragán, portavoz y materia gris del grupo parlamentario de CC, que en verano se había dejado chivita, y tiene ahora aspecto de profesor auxiliar de Epistemología marxista–leninista de la Universidad de Ulan Bator durante la Guerra Fría. No parecía estar especialmente preocupado. Barragán está engalanado de historia parlamentaria, pero es emocionalmente austero y solo transmite ironía y amor por los postres.
Después ya fueron llegando otros más o menos rápidamente, incluido Gustavo Matos, que tuvo tiempo de asistir al pleno entre pódcast y pódcast. Si las primarias del PSOE para las elecciones de 2027 se celebraran en TikTok este hombre arrasaba, pero por desgracia no es el caso. El que no asistió al pleno de ayer fue el presidente Fernando Clavijo; lo hará hoy, por lo que el orden previsto del día fue ligeramente modificado. Cada mochuelo colgaba de su olivo.
Susurros socialistas
Los socialistas susurraban sobre lo de Cerdán y Ángel Víctor Torres. ¿Por qué Cerdán está tan intranquilo por sus llamadas telefónicas con el bueno de Ángel Víctor? Torres parece que no ha soltado una sílaba al respecto, ni siquiera al yin ni al yang, es decir, ni siquiera a Sebastián Franquis ni a Nira Fierro. Quizás a medida que avance septiembre volverá el nerviosismo. Tal vez por eso su señoría Nayra Alemán había elegido los colores más chillones de su armario, costaba reconocerla, para animar el ambiente. En el grupo parlamentario del PP estaban satisfechos, aunque algo cansados, por todas las procesiones que han debido de cumplimentar por esos pueblos de dios. Algunas diputadas, como la joven Jennifer Curbelo, deben haber recorrido en las últimas semanas cientos de kilómetros tras un montón de tallas policromadas, una suerte de fitness religioso que te puede derrotar el cuerpo, pero que exalta el espíritu y supuestamente el voto.
La presidenta del grupo Socialista, Nira Fierro, durante su intervención en el pleno del Parlamento de Canarias que se ha celebrado este martes. / Miguel Barreto / EFE
En cambio, el ambiente en Nueva Canarias es incluso un poco tenebroso. A Luis Campos parece que le contaron chistes malos durante dos horas. Yone Caraballo ya ni siquiera se arremanga la chaqueta; una pésima señal. Lo único que se le ocurrió durante la sesión de control al Gobierno es llamar a un subrayado de color rojo un subrayado encarnado, sin duda porque el señor Caraballo cree que si dice encarnado lo entiende mejor el pueblo unido que jamás será vencido. Con lo que apuntaba Caraballo hace apenas unos meses. En fin. En Vox muy contentos. Dios y las encuestas – no necesariamente por ese orden –están con ellos. Y allá en el fondo, Casimiro Curbelo y sus dos diputados casimiristas y el corta y pega convertido en artesanía. Raúl Acosta se aplicaba como siempre en ser Raúl Acosta y a no perder una pelota en el ping-pong de sus intervenciones.
Tranquilidad mineral
El Gobierno está instalado –mejor: enquistado –en una especie de tranquilidad mineral. Uno sospecha que la mayoría de consejeros, viceconsejeros, directores generales, asesores y asimilados disponen de un mínimo de seis años por delante para trabajar o gandulear, según el caso y la estirpe. Y quien dice seis dice doce. Porque si no gobernamos con el PP gobernamos con el PSOE o viceversa, que eso y no otra cosa es la centralidad, como te explican con una suerte de arcádico fatalismo. No me fiaría yo del todo. Por el momento los consejeros siguen tomándose en serio responder a la oposición, que a veces intenta ponerse osada y peleona.
Pero pese a la talla de algunas figuras socialistas (como Elena Máñez o Pérez del Pino) se nota la debilidad en la dirección del grupo parlamentario que, como todo el mundo sabe, fue construido bajo la hipótesis de que el PSOE continuaría gobernando entre 2023 y 2027. Así es como el Gobierno suele salir bien parado en las preguntas y las comparecencias, y cuando no es así, no suele notarse excesivamente. Ni siquiera una fría especialista en derruir al contrario como Nira Fierro termina dejando en la lona al vicepresidente y consejero de Economía, Industria y Comercio, Manuel Domínguez.

El consejero de Economía, Industria, Comercio y Autónomos, Manuel Domínguez, durante su intervención en el pleno del Parlamento de Canarias este martes. / Miguel Barreto / EFE
Los pecados de Ferraz se purgan en la Cámara regional
Los socialistas, por otra parte, tienen sus propios pecados. Mejor dicho: lo tienen en Ferraz y en La Moncloa, pero los purgan los diputados de la Cámara regional y el PSOE canario en su conjunto. El principal debate de este martes versó, a través de una comparecencia de Matilde Asián, sobre la propuesta de condonación parcial de la deuda autonómica del Ministerio de Hacienda, el alegre guatatiboa fiscal que ha organizado el sanchismo para endulzar un tanto la quita de la deuda de Cataluña que negociaron el PSC y ERC para investir a Salvador Illa y, de paso, mantener su lealtad al Gobierno del PSOE y Sumar en las Cortes.
Los argumentos en contra de los criterios aplicados por Madrid para establecer la deuda suprimida expuestos por CC y el PP son irreprochables y los socialistas lo saben perfectamente. Pero no solo deben tragarse el enorme y viscoso sapo servido por Sánchez y Montero, sino insistir en que esa asquerosa bestia es un plato exquisito, nutritivo y preparado con amor por el Ministerio de Hacienda. Es un papelón terrible que, en primera persona, le tocó asumir cruelmente al diputado Manuel Hernández Cerezo.
Simplemente
Y no hay manera de hacerlo sin mentir en unas ocasiones, parecer idiota en otras y, finalmente, colocar crasamente las siglas de tu partido sobre las islas de tu país. Por supuesto, Hernández Cerezo no fue tan torpe o insensato para afirmar –como otros compañeros suyos– que con los cientos de millones de deuda que se condonarán a Canarias se podrá ejecutar grandes inversiones en políticas sociales y asistenciales. Simplemente, porque la ley de Estabilidad establece que no se puede hacer y esa ley no se modificará en un futuro inmediato. Por eso Barragán le dijo sarcásticamente a Hernández Cerezo que estaba seguro que en su tramitación en el Congreso de los Diputados –la condonación de las deudas autonómicas se incluirá en un proyecto legislativo que próximamente se enviará a las Cortes– los socialistas le permitirían a Canarias dedicar el porcentaje de deuda perdonada a sanidad, educación o infraestructuras.
Simplemente, Hernández Cerezo, aunque lo intentó con un mínimo de seriedad, no pudo defender una posición indefendible: llegar a un acuerdo bilateral con una comunidad autónoma –Cataluña– y luego, cuando ya se ha decidido y comprometido una operación de quita con ERC, improvisar todo lo demás en una suerte de supermercado de condenación cuyos precios etiqueta el Gobierno central. Así no puede tratarse al sistema de financiación autonómica, estructura que cohesiona territorial y socialmente a España en su conjunto. También fue Barragán quien recordó que en materia de financiación autonómica siempre ha existido un consenso muy amplio en el Parlamento de Canarias y llamó a mantenerlo “porque nos va el futuro en eso”.

Imagen del salón de plenos del Parlamento de Canarias en el primera sesión que se celebra en el nuevo periodo de sesiones / Miguel Barreto / EFE
El tiro en el pie de NC
Fue Nueva Canarias, precisamente, quien propuso una PNL y consiguió aprobarla –con la abstención del PSOE ciertamente –en abril del pasado año para que cualquier modificación del sistema de financiación autonómica se hiciera sobre la base de la población ajustada. El dinero se reparte entre los ciudadanos, no entre los territorios. Sorprendentemente, este martes NC decidió pegarse un tiro en el pie –y en su propia definición como fuerza nacionalista – al desentenderse del debate de la condenación autonómica porque, según la señora Esther González, sobre eso no había nada, todo eran habladurías y titulares de prensa y, al final, lo de la quita “era un unicornio”. Caben dudas, después de escucharla, que González pudiera explicar lo que es un unicornio. Para ella, se supone que para su partido, todo esto se lo ha inventado prácticamente Coalición Canaria para distraernos y no reparar en sus infinitas maldades y barrabasadas.
Algunos coalicioneros –incluso algunos socialistas– se quedaron de piedra con los ojos como chernes. Luis Campos seguía melancólico en su escaño, como si la cosa no fuera con él, enardecido autor de la PNL antes citada. Es tan extraño lo de Nueva Canarias que alguno podría pensar que ya han negociado puestos en las listas del PSOE para los próximos comicios autonómicos. Pero no. Es simplemente una forma chillona de resignación, un no saber donde meterse, un creer que la máxima hasta la primavera de 2027 es atacar a CC, cuando su implosión político-electoral es responsabilidad suya y toda suya. Y ese asombroso lacayunismo hacia el PSOE. Si los socialistas isleños se están tragando los sapos grasientos que les exporta Ferraz, los de Nueva Canarias se tragan, al menos, un anca del animalito.
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