El estreno de ‘Supervivientes All Stars: Conexión Honduras’ llegó con un hecho insólito en la historia del formato: la prueba de barro, una de las más esperadas del concurso, se ofreció en diferido y no en directo. La explicación corrió a cargo de Sandra Barneda, que avisó desde el plató de que la competición había sido grabada horas antes por la situación que se está viviendo en los Cayos Cochinos.
“Este juego va a suponer esa división entre dos playas: armonía y caos. La prueba tuvo lugar hace unas horas debido a una situación que se está viviendo en los Cayos Cochinos”, aclaró la presentadora. Con esa mecánica, el reality pudo mostrar la separación de los concursantes en dos grupos sin que el público notase alteraciones en el ritmo de la gala.
Detrás de esta decisión está el conflicto con la comunidad garífuna, que desde el estreno mantiene una protesta por el impacto medioambiental que, aseguran, genera la producción del programa. En la primera gala, su irrupción en la Playa de Juegos impidió los saltos desde el helicóptero y bloqueó pruebas como la del barro o la ‘Noria infernal’, lo que obligó incluso a desplegar un fuerte dispositivo policial.
Los garífunas exigen que se realicen estudios que midan la huella del reality en el ecosistema de los Cayos, donde se instala durante varios meses un equipo de más de doscientas personas. Una reclamación que mantiene en vilo a la organización y que ya ha provocado que la dirección tome decisiones inéditas para evitar sabotajes durante las galas.
A la espera de una solución, ‘Supervivientes All Stars’ se ha cubierto las espaldas emitiendo por primera vez un juego grabado y no en directo. El futuro inmediato del concurso pasa por saber si esta estrategia será puntual o si volverá a repetirse mientras el conflicto con la comunidad hondureña sigue sin resolverse.















