Dos revulsivos para cambiar el partido de la UD Las Palmas en un momento tardío. Luis García apostó por el juego de Jesé Rodríguez y Recoba cuando quizás era demasiado tarde. Cuando el tiempo ya no daba para que los milagros sucedieran. Corría el minuto 83 cuando dos de las estrellas se preparaban para saltar al césped de El Plantío. Por delante, diez minutos para cambiar el marcador, y como objetivo, demostrar al técnico que ambos podrían ser titulares.
Con un esquema diferente con respecto a los anteriores encuentros, el técnico ovetense apostó por Marc Cardona de inicio como pareja de Lukovic. Un cambio de figuras con la intención de crear más oportunidades de gol. Pero no fue el día del delantero serbio, que estuvo desaparecido, ni tampoco del catalán, que aunque lo intentó de todas las maneras, el gol se le sigue atragantando.
En la segunda mitad, con Jonathan Viera sobre el verde, hubo un momento en el que el partido se durmió. La hora de la siesta hizo estragos en Burgos y tras una primera parte repleta de ocasiones, la calma llegó a El Plantío. Era el momento de que García reaccionara, de que la jugada maestra que hizo ante el Córdoba y tan bien le salió la volviera a repetir. Pero ni hubo el mismo acierto, ni todos los partidos son iguales.
Un margen corto
El staff no supo ver que el equipo necesitaba un cambio de aires, que era el momento de que el timón lo cogieran otros protagonistas. Y no era por falta de revulsivos, porque en el banquillo esperaba Jaime Mata —que todavía no ha tenido minutos y ni siquiera ha salido a calentar—, Recoba y Jesé Rodríguez, apostando por estos dos últimos. Cuando se dieron cuenta, el reloj ya corría demasiado rápido y el margen para poder cambiar la situación era mínimo.
Lo bueno, que la afición de la UD Las Palmas pudo ver sobre el terreno de juego al trío Viera, Recoba y Jesé, y lo malo, que diez minutos no es tiempo suficiente para demostrar. Con esta salida, la UD ya acumula este curso cuatro partidos. Una victoria, dos empates y una derrota. Dos partidos sin ganar, y lo que es peor todavía, 180 minutos sin marcar un gol.
En la balanza, una plantilla que acumula un valor de mercado de 42,45 millones de euros, siendo la segunda más alta de LaLiga Hypermotion, y unos fichajes que tienen la calidad suficiente para remar a contracorriente cuando la situación se pone complicada. Un plantel con una mezcla de veteranos y jóvenes talentos que hasta el momento sólo ha dejado una victoria que ilusionó a toda una isla, y tres duelos llenos de ocasiones sin resultados. Una maratón a la que todavía le faltan 38 kilómetros, pero en la que hay que empezar a encajar las piezas de un puzle que no termina de cuadrar.













