El problema de la vivienda, con precios por las nubes, se nota también desde hace años en la búsqueda de alojamiento de los universitarios. Este lunes arranca el curso y las residencias están llenas, muchas con lista de espera, mientras que las redes sociales se llenan de mensajes que ofertan habitaciones en pisos compartidos o de estudiantes desesperados por encontrar un lugar en el que quedarse.
En la residencia Elvira Bao, la única pública que hay en A Coruña, no queda una sola cama disponible. De hecho, han visto cómo se ha duplicado la lista de espera con respecto al año pasado: 63 personas se quedaron a las puertas de conseguir habitación. «La demanda es similar a la de los últimos años. Ha sido así desde la pandemia, aunque quizá este año recibimos más solicitudes», informa la responsable de la residencia, Lorena Lema, quien señala que esto se debe «a que se abrió la plataforma online, cuando otros años había que hacer ese trámite de manera presencial».
Lema reconoce que «era previsible ante la situación de la vivienda». Una búsqueda en Idealista basta para ver el panorama: solo diez pisos por debajo de los 600 euros al mes. En la Elvira Bao, los precios oscilan entre los 100 y los 295 euros, pero muchos aspirantes se quedan fuera por superar los límites de renta que fija la convocatoria. En las privadas, hay diferentes opciones. En la José Sardina, ubicada en el Fogar de Santa Margarida, los precios oscilan entre los 675 euros y los 990 euros. En la Resa Siglo XXI, en A Zapateira, donde esperan ocupar todas las plazas «en los próximos días», el precio del la habitación individual parte de los 748 euros al mes, mientras que la doble la hay desde 655 euros. «Este año la demanda se ha estabilizado, en comparación con los dos últimos años donde tuvimos un aumento de la demanda del 20%», revelan. En otros alojamientos, como la residencia La Luz, próxima al campus de Elviña, aseguran que «está todo lleno, igual que los últimos años, aunque la diferencia es que esta vez han reservado con más antelación». Así, iniciar en septiembre la búsqueda de un lugar en el que instalarse puede ser misión imposible. En la residencia del Liceo La Paz, las 77 plazas «están llenas desde hace semanas». «Desde los últimos 2-3 años estamos viviendo un crecimiento de la demanda muy positivo», indican.
La técnica de la Elvira Bao, Lorena Lema, explica que muchas familias prefieren que sus hijos e hijas vayan el primer año a residencia, otro asunto que contribuye a la alta demanda. «Es una forma de instalarse poco a poco, como una toma de contacto. También están más acompañados. Si luego hacen grupos, ya buscan un piso para el siguiente curso», señala.
Sin embargo, no todos tienen la posibilidad de acceder a una de estas residencias. Los jóvenes utilizan la red social X para publicar sus anuncios si les queda un hueco libre en el piso que tienen alquilado para el nuevo curso: habitaciones desde 200 euros al mes.
Fuentes de la Universidade da Coruña (UDC) manifiestan que «el alojamiento es uno de los temas que preocupa dada la creciente dificultad para el acceso a una vivienda a precio asequible en ciudades». Así, desde la UDC están «analizando con diferentes administraciones diversas opciones que pudieran paliar en la medida de lo posible este déficit». En más de una ocasión se habló de la necesidad de dotar a A Coruña de otra residencia pública, también tras la apertura de la Elvira Bao en 2018, pero no ha habido movimientos al respecto.
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