Se van acabando las pruebas, los ensayos y las balas de fogueo. Real Zaragoza y SD Huesca miden su estado previo al comienzo, dentro de una semana, del campeonato liguero en un derbi que decidirá el campeón de la 52 edición del Trofeo Ciudad de Zaragoza – Memorial Carlos Lapetra. El encuentro, tan especial como poco frecuente a lo largo de los últimos veranos, cita en la capital de la comunidad a los dos representantes aragoneses en Segunda en un Ibercaja Estadio que estrenará fan zone.
Vuelve, dos años después, el trofeo Lapetra para rendir tributo a Don Carlos, uno de los futbolistas más ilustres en toda la historia del club, que, por cierto, no ha honrado su memoria como se merece a lo largo de los últimos años amparado en obras y otras excusas. De hecho, el Memorial no se había disputado en tres de los cinco años anteriores. Bien está, pues, el regreso de una cita con la historia que debería ser sagrada y que enfrentará (21.30, Aragón TV) a dos escuadras que llegan invictas, si bien el mérito del Huesca es mayor ya que dos de sus rivales han sido equipos de Primera División (Osasuna y Alavés), a los que ha derrotado.
Llegan los altoaragoneses, apenas unas horas después del chupinazo que da comienzo a las fiestas de San Lorenzo, con el guapo subido pero el rostro serio tras haber recibido varios sopapos en las últimas horas. A la marcha de Gerard Valentín a Catar se unen los problemas físicos de Dani Ojeda que le impidieron jugar el último amistoso ante el Alavés. En cambio, el nuevo técnico azulgrana, Sergi Guilló, recupera a los tocados Jorge Pulido, Dani Jiménez o Sergi Enrich, que serán de la partida junto a los indiscutibles Sielva o Kortajarena.
En el Zaragoza todo son problemas atrás. Con el renqueante Radovanovic como único central del primer equipo en condiciones, Gabi parece decidido a mantener su confianza en el sorprendente Saidu para que le acompañe en el centro de una zaga que ha perdido a Kosa y Tachi por lesión y que pide a gritos refuerzos, al igual que una portería en la que Poussin sigue demostrando ser capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo partido. Mal asunto en una posición en la que prima la regularidad.
Con el posible debut de los recién llegados Paulino y Valery, el Zaragoza, que ha derrotado hasta ahora al Deportivo Aragón, Mirandés, Tarazona y Nástic, afronta la prueba más exigente del verano ante un rival que, bajo un previsible dibujo compuesto por tres centrales, examinará los apuros defensivos de un cuadro blanquillo que pinta tan bien de mediocampo hacia delante como regular hacia el otro lado.
Será una cita especial. Por la fecha, por el escenario, por el reencuentro en un derbi veraniego y también por el estreno de una zona de ocio ubicada en la zona sur del recinto y que, a partir de ahora, se pondrá en marcha en las previas de los partidos y que contará de inicio con una amplia oferta de alimentos y bebidas, así como ambientación musical.














