Construido este relato, ¿ahora qué? Esa es la pregunta que en el PSOE y también en el Gobierno se preguntaban algunos para, acto seguido, responderse que “nos vamos a elecciones”. Lo que decidirá el presidente “solo lo sabe él”, apuntan varias fuentes consultadas, porque está “escuchando”, y recabando pareceres. Pero las palabras de Pedro Sánchez en el último pleno del Congreso a PP y, especialmente, a Junts que “la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que se imaginan” alimentaron aun más el relato de un adelanto electoral que en ningún momento negó nadie.
Un ministro de su núcleo duro, ratificaba tras decaer los decretos la hipótesis que esbozaba ya antes del pleno y de que Junts hiciera efectivos su rechazo: “Vamos a elecciones al 99%”. En Moncloa, los colaboradores del jefe del Ejecutivo apelan sin embargo a la “tranquilidad” porque, como apunta algún ministro a esta redacción, «hay salidas al momento» que no pasan por poner las urnas.
Tras la derrota parlamentaria y la consecuente derogación de los dos últimos reales decretos-ley, en La Moncloa pedían no hacer «cábalas» sobre el devenir de la legislatura al tiempo que admitían que ahora tocaban «días de analizar lo que ha pasado» porque se trata de un momento en el que, sostenían, «lo que ha pasado es muy grave» y hay que «analizar las gravísimas consecuencias», políticas y sociales.
En la balanza de los pro y los contra sobre el análisis del momento, la respuesta social en las calles este fin de semana cobra su relevancia para palpar el ambiente porque “la derecha ya estaba muy movilizada” y este clima creciente “es necesario” para azuzar a la izquierda en toda su amplitud. “Habrá elecciones y con la polarización y movilización que hay ahora mismo por la vivienda» la coyuntura se torna a «Pedro Sánchez o los fascistas, y es una movilización que tensiona a nuestra gente le toca el corazón”, resumía un alto dirigente socialista partidario de aprovechar esta “oportunidad”.
Se suma que la decisión que tomen CCOO y UGT respecto a las reclamaciones de una huelga general, será una de las claves que condicionarían si las elecciones son en clave plebiscitaria. Un “referédum” sobre la vivienda, según resumen en algunos sectores de Sumar.
Ahí entra de lleno las dudas de los socios y la idea que agitan desde varios sectores de la izquierda de llamar a la ciudadania a una huelga general. La paradoja de lanzar una protesta que nace para ir contra los gobiernos y que en esta ocasión se emplea para reactivar un espacio electoral que consideran necesario para que continue un Gobierno de la misma línea ideológica del actual.
Con el debate abierto de la vivienda, que tapa o al menos cohabita, dicen, con el de la gestión de la crisis de Ceuta, se abre una ventana de oportunidad al PSOE ante la gota malaya de los casos de corrupción que no cesa. “Aquí tenemos relato.. y medidas”, subrayó una fuente socialista. Y buscan combatir el mensaje explotado de que llevan «ochos de gobierno y no han hecho nada» derivando la responsabilidad en las comunidades autónomas y ayuntamientos por las distintas responsabilidades que tienen en este asunto. Antes de este contexto, en la cúpula socialista se referían a que Sánchez decidiría sobre un adelanto electoral en función de que se le presentarse una “ventana de opotunidad”, pero siempre y cuando tuviese resuelta antes la crisis de Ceuta.
Plebiscito
El también secretario general del PSOE instó a una revisión del programa electoral del partido en materia de vivivienda para ir más ambiciosos, y así no ceder banderas progresistas a sus socios de coalición.
Nadie duda de la incertidumbre que entraña el momento, porque el horizonte judicial sigue abierto y porque la presión social desatada estos días por la contestación a la situación de la vivienda es impredecible. Pero, “¿quién no ve riesgos? Siempre los hay. En todo en la vida”, pero la ocasión pinta con los mimbres necesarios para convertirla la cita con las urnas en un «plebiscito», comentaba un ministro socialista.
Lo más prudentes se aferran a que Sánchez es “imprevisible”, como describió un líder territorial, en la misma tesis que otro que admitía que “con este nunca sé bien” porque, apunta alguien que lo conoce muy bien, en los momentos cruciales «no emite», solo ejecuta. Un diputado de uno de los socios de investidura coincidía en calificar al jefe del Ejecutivo como “imprevisible” para deslizar dudas sobre el hecho de que Sánchez opte por la decisión que se le está marcando.
Y por ese motivo la dirección del PSOE lleva meses preparando a la organización para tenerla “toda lista” para el momento en el que el presidente quiera “apretar el botón” de las elecciones.
Incluso en las horas previas a la votación de los decretos se vislumbraba una preparación para asumir los diferentes escenarios, con fuentes socialistas del Ejecutivo avanzando que “llevaremos grandes propuestas de vivienda el programa”. Una revisión del programa electoral en materia de vivienda que anticipaban los socialistas ante la orden de Pedro Sánchez de poner el foco en esta problemática, coincidiendo con un intento por reforzar el perfil de izquierda en vista del voto útil.
Suscríbete para seguir leyendo











