Teniendo en cuenta el problema actual de la vivienda, muchos jóvenes aprovechan las segundas residencias de sus padres para vivir en ellas. Una situación en la que muchos progenitores no exigen nada a cambio, más allá de que cuiden de la propiedad como si fuera suya.
Pues bien; en este caso la Agencia Tributaria puede exigir el pago de ciertos impuestos al constar como una donación encubierta. Pero, ¿qué significa esto exactamente y en qué casos se puede aplicar como tal? El experto inmobiliario Sergio Gutiérrez lo ha aclarado en una reciente publicación.
Sergio Gutierrez, experto inmobiliario / @sergio_excellence_circle
¿Qué pasa si un hijo usa la segunda vivienda de sus padres?
El experto comienza matizando el hecho de que esto solo ocurre en aquellas situaciones en las que los hijos viven completamente gratis en las propiedades deshabitadas de sus padres. En estos casos, Hacienda podrá exigir el famoso Impuesto sobre Donaciones.
Esto se puede producir en aquellas circunstancias en las que la Agencia Tributaria detecte indicios reales de que los hijos están usando esa propiedad como vivienda habitual sin pagar nada a cambio, en cuyo caso sería considerado como una donación por parte de los padres.
Un dilema que es especialmente grave en cuanto a que Hacienda puede interpretar la situación de forma retroactiva. El experto asegura que, si el hijo vive durante unos años en la vivienda y la acaba heredando, Hacienda podrá considerar que esta en realidad fue donada cuando los padres vivían.
Esto último es algo a tener en cuenta por aquello de que los Impuestos sobre Donaciones pueden ser mucho más altos que aquellos que se han de abonar por las herencias en algunas Comunidades Autónomas, por lo que Sergio Gutiérrez recomienda estar alerta antes de tomar cualquier decisión.

Sergio Gutiérrez / Imagen de archivo
Ante esta situación, el experto propone una solución consistente en formalizar la situación a través de un contrato de alquiler que se haga entre padres e hijos. Eso sí, advierte que este debe seguir criterios razonables para que Hacienda no considere que existen discrepancias a tener en cuenta con respecto a él.
Algo importante a tener en cuenta por aquello de que la entidad puede utilizar el empadronamiento o los recibos de la luz como pruebas de que se está haciendo uso de dicha vivienda sin haber formalizado el arrendamiento como tal, en cuyo caso podrá exigir los impuestos mencionados anteriormente.
Por tanto y a modo de conclusión, ceder a los hijos una segunda casa puede ser una solución al problema actual de la vivienda, siempre y cuando este proceso se formalice a través de un contrato de alquiler con tal de evitar sustos fiscales innecesarios.
















