Es autoritario, bocachancla, vehemente, derechón y eficiente. Ha saneado LaLiga. Alberga más pasión financiera que balompedística. Con él, el campeonato parece diseñado para las televisiones y públicos foráneos, con unos horarios de locos, unas jornadas demasiado fragmentadas. Ejerce el cargo con gallardía y a lo pitbull. Pisa todos los charcos y se encara con quien sea. Sobre todo si se llama Florentino y preside el Madrid. Lo acusan de barcelonista pero también de facha. En su juventud, militó en Fuerza Nueva, un Vox sin votantes que lideraba un notario. Es injusto juzgarlo por tal pecado de juventud, pero es injusto no resaltar eso de su biografía. De aquello le queda la rotundidad. Al menos.
Se las ha tenido tiesas con clubes europeos al denunciar que están dopados financieramente, clubes como el PSG o el Manchester que cuentan con ingresos extra, inyecciones económicas fuera de la actividad normal. Y eso lo malea todo: el mercado, los fichajes, la igualdad competitiva. Tebas busca una especie de Gürtel futbolístico. Pero lo busca fuera, claro. La Gürtel: el PP se financió ilegalmente, fue condenado por ello, el único partido condenado por corrupción, y se probó que había acudido dopado a algunas elecciones, o sea, con más pasta de la debida, ya que los desembolsos para una campaña electoral están tasados. El lector está pensando ¿y el PSOE qué, majo? Pues eso, un señor que no se entera de que los secretarios de Organización que va nombrando son unos mangantes presuntos. Presuntos pero están en chirona. Ahí, en chirona han querido meter muchas veces a Tebas, un abogado de 64 años nacido en Costa Rica accidentalmente. Tiene cuatro hijos. Está casado con la economista Marta Coiduras, quien además ejerce como socia-directora en su bufete profesional, actualmente denominado Tebas & Coiduras. Su familia es de Huesca. Se licenció en Derecho por la Universidad de Zaragoza y ejerce la abogacía desde 1987, año en el que fundó su bufete propio, especializándose en derecho de sociedades, mercantil y de empresa . Tiempo después bascularía hacia el derecho concursal y el deportivo.
Los dirigentes futboleros representan a la Nación Fútbol, poderosa y global. El presidente de la FIFA es más que un primer ministro y el presidente de LaLiga es en España más que un ministro a secas, tampoco es difícil viendo la cantidad de ministros que hay y que incluso hay una de Vivienda.
Tebas se inició en la gestión deportiva presidiendo al Huesca entre el 93 y el 98. Con éxito: ascendió de Tercera a Segunda B. Ahí experimentó ya sus ideas sobre el fútbol, su economía. En un tiempo en el que aún en los palcos predominaban los señoros con Farias y los cronistas finos decían off side y llamaban trencilla al árbitro. No había cáterin en los palcos, donde no faltaba el Dyc. Dotó al club de estructuras profesionales y llegó a la Liga como vicepresidente en el año 2001. Que queda ya más lejos que 2050.
Javier Tebas Medrano, como hombre polémico, no puede rehuir la red social X. Tiene 114.400 seguidores. Su tuit fijado es un polemicazo con un periodista de El Español. El siguiente gorjeo es para decir que, erre que erre, hombre tenaz, «en septiembre de 2017, en Soccerex, en Manchester, denuncié públicamente algo que llevaba tiempo preocupándome: el llamado dopaje financiero en el fútbol europeo. Hablé del Manchester City y del PSG. De clubes cuya capacidad económica no procedía únicamente de su actividad». En efecto, el tuit ya no es lo mismo desde que dejan campar a sus anchas a los caracteres, en lugar de ser como antes lugar para el ingenio y la concisión, porque el tuit se alarga como las malas películas de sobremesa por mucho que en algunas de las cuestiones que esgrima no le falte razón.
Lleva años denunciando ese dopaje financiero y ahora una resolución de la Premier viene en parte a darle la razón. Y si no, argumentos. Tebas ahí, como un tebano luchando contra los espartanos por la pureza (financiera) en el fútbol, el negocio que mejor se disfraza de pasión, la pasión más lucrativa que pueda existir, la cosa menos importante de las cosas importantes, como ya se ocuparan en decir Galeano y otros, esperando su particular batalla de Leuctra, que rompió la hegemonía espartana.
Fuente: La Opinión de Málaga














