La alianza que une a Donald Trump con Silicon Valley, meca de la industria tecnológica de Estados Unidos, ha empezado a resquebrajarse. En las últimas semanas, los gigantes de la inteligencia artificial han llamado a ralentizar el desarrollo de esta tecnología antes de que pueda escapar al control humano. Aunque los casos de ciberataques perpetrados por agentes autónomos se acumulan, la petición ha indignado a una Casa Blanca que prioriza la aceleración para no ceder en su carrera contra China.
En el centro de estas advertencias está Dario Amodei. El director ejecutivo de Anthropic es el defensor más vehemente de que hay que bajar una marcha. Su principal argumento es la «creciente capacidad» de los modelos más avanzados para «desarrollar la próxima generación de IA«, un escenario hipotético que técnicamente se conoce como automejora recursiva. Amodei teme que «en un plazo de entre 6 y 12 meses, un enjambre de agentes pueda ser capaz de hacerse con el control de todo Internet«.
Esa preocupación es compartida por otros directivos como Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (SpaceX) o Demis Hassabis (Google DeepMind). Sin embargo, ese improbable consenso entre rivales y enemigos no ha servido para influenciar a Trump, sino para enfurecerlo. El presidente de EEUU ha tachado la advertencia del sector de «bulo» que favorece a los intereses de Pekín. «Los robots no van a tomar el control del mundo», ha dicho. Durante su comparecencia ante la Asamblea General de la ONU, el presidente incluso comparó esas advertencias con las del cambio climático, un fenómeno real que también ha tachado de «engaño».
Dario Amodei, cofundador y director ejecutivo de Anthropic, la empresa de IA responsable de los modelos Claude. / David Paul Morris / Bloomberg
Cena en la Casa Blanca
El pulso entre Amodei y Trump se ha debatido esta pasada noche en Washington. Los dos hombres, situados en polos opuestos del debate sobre la seguridad de la IA generativa, cenaron el domingo en una reunión a puerta cerrada de la que aún no han trascendido los detalles. Se trata de su primer encuentro privado tras meses de relaciones particularmente tensas entre la start-up más valiosa del mundo y la administración estadounidense. Un tribunal de apelaciones de la capital del país dictaminó este sábado que el Pentágono tiene derecho a vetar el uso de los productos de Anthropic al considerarlos una amenaza a la seguridad nacional.
La administración trumpista podría estar tratando de recoser las fracturas de esa alianza estratégica con la industria. «La Casa Blanca está intentando que todos se sienten a la mesa», ha indicado una fuente gubernamental a Axios.
Sector dividido
La desaceleración propuesta por Amodei ha dividido el sector tecnológico. Aunque cuenta con el apoyo de figuras como Altman o Musk, otros como Mark Zuckerberg, de Meta, o Jensen Huang, de Nvidia, han cargado contra la idea de un freno coordinado y han asegurado que cada empresa debe responsabilizarse de la seguridad de sus productos. Satya Nadella, de Microsoft, ha apoyado algunas de las peticiones, mientras que Bill Gates se ha opuesto a bajar una marcha al mismo tiempo que ha contradicho a Trump remarcando que las preocupaciones sobre la IA «no son un bulo». La oposición más radical ha venido de Alex Karp, de Palantir, que ha pedido que el Gobierno nacionalice esos laboratorios para hacerse con el control de su tecnología.
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