Cuando una empresa crece, no necesita solo financiación. Necesita un banco que entienda sus decisiones, anticipe sus necesidades y se implique en los momentos que pueden acelerar o frenar su desarrollo. Esa es la idea que Bankinter quiere reforzar con su nuevo modelo de Banca de Empresas: más especialización, más cercanía y una relación capaz de impulsar a cada compañía desde su realidad concreta.
La relación entre bancos y empresas está cambiando. Las compañías operan hoy en un entorno más exigente: necesitan financiación adaptada a sus ciclos, más control sobre el circulante, apoyo para digitalizarse y capacidad para abrirse a nuevos mercados. En ese contexto, la Banca de Empresas ya no puede limitarse a ofrecer productos financieros de forma aislada. Debe entender el momento concreto de cada compañía, anticipar sus necesidades y actuar como un socio que se implica para que la empresa pueda impulsarse.
Maite Cañas, directora de Banca de Empresas de Bankinter / Bankinter
Bankinter ha situado esa evolución en el centro de su estrategia de Banca de Empresas. La entidad está reforzando su modelo de atención para adaptarlo aún más a la realidad de cada cliente: desde pymes que necesitan agilidad, soluciones sencillas y acompañamiento cercano hasta grandes compañías con estructuras financieras más complejas, actividad internacional o demandas específicas de asesoramiento. La ambición es que cada empresa encuentre una relación bancaria proporcional a su momento, a su tamaño y a sus retos.
La idea de fondo es que no todas las empresas requieren el mismo nivel de especialización, ni la misma arquitectura de servicio. A partir de esa premisa, el banco avanza hacia una organización más segmentada, orientada a ofrecer una atención más personalizada según el tamaño, actividad, grado de sofisticación y momento de crecimiento de cada compañía.
En términos de marca, el movimiento conecta directamente con una idea sencilla: cuando el banco se implica mejor, la empresa puede impulsarse con más seguridad. No se trata solo de financiar operaciones, sino de estar más cerca de las decisiones que condicionan el crecimiento.
Una transformación basada en la especialización
La Banca de Empresas se enfrenta desde hace años a una realidad cada vez más diversa. Una pyme que busca ganar eficiencia y digitalizar procesos no tiene las mismas prioridades que una empresa mediana que necesita soluciones de circulante, financiación estructurada o apoyo en comercio exterior. Del mismo modo, una corporación con presencia internacional requiere un nivel de acompañamiento distinto, con soluciones más adaptadas y capacidad para gestionar operaciones de mayor complejidad.
Bankinter parte de esa diferencia para reorganizar su propuesta de valor. “No todos los clientes necesitan el mismo tipo de interlocución, ni el mismo grado de especialización. Por eso, en nuestro caso el modelo de acompañamiento se refuerza: ofrecemos a la empresa apoyo cercano y permanente para atender las distintas necesidades que van surgiendo en cada etapa de su desarrollo”, afirma Maite Cañas, directora de Banca de Empresas de Bankinter.

Bankinter / Bankinter
El objetivo no es simplificar la relación bancaria, sino hacerla más eficaz. Tampoco se trata de un cambio meramente interno, sino de una evolución del modelo de servicio para que las empresas encuentren respuestas más precisas, interlocutores con mayor conocimiento y soluciones más conectadas con su actividad.
Un segmento estratégico en crecimiento
La apuesta de Bankinter por las empresas tiene una dimensión histórica y estratégica. La entidad nació hace más de 60 años como banco industrial, con una vocación estrechamente vinculada al tejido empresarial. Aunque con el tiempo evolucionó hacia un modelo de banca universal, esa raíz empresarial ha seguido formando parte de su identidad.
Esa trayectoria explica el peso que la Banca de Empresas mantiene hoy dentro del banco. Bankinter cerró 2025 con 36.700 millones de euros en financiación concedida a empresas (un 6% más que el año anterior) y una cuota de mercado del 6,6%. Durante el primer semestre, la cartera de crédito empresarial en España creció un 7%, por encima del sector, hasta los 39.000 millones de euros. Son cifras que refuerzan una idea: la apuesta por las empresas no es una intención, sino una posición ya consolidada desde la que Bankinter quiere seguir ganando relevancia.
Para la entidad, estos datos reflejan tanto la demanda existente por parte de las empresas como el recorrido que todavía mantiene este negocio. “Nuestra aspiración es seguir creciendo por encima del mercado y consolidar nuestra posición en un negocio que es estratégico para el banco”, señala Maite Cañas. La oportunidad está en hacerlo sin diluir aquello que diferencia a Bankinter: conocimiento del cliente, agilidad y una implicación más cercana en las decisiones empresariales.
Una relación más allá de la operativa diaria
Uno de los ejes del nuevo enfoque de Bankinter es reforzar la idea de que la Banca de Empresas debe estar presente en los momentos en los que una compañía se juega su siguiente salto. Las empresas necesitan agilidad en el día a día, pero también criterio financiero cuando invierten, se expanden, gestionan tensiones de liquidez, reordenan su estructura financiera o preparan su crecimiento fuera de España.
En ese contexto, el banco quiere consolidar una relación basada en el conocimiento del cliente y no solo en la prestación de servicios transaccionales. La diferencia, según la entidad, está en combinar cercanía, capacidad de respuesta y especialización técnica. Esa combinación resulta especialmente relevante cuando las empresas necesitan decidir rápido, pero también decidir bien.
La transformación del modelo busca precisamente reforzar esa capacidad de acompañamiento. En el caso de las pymes, el foco se sitúa en la sencillez operativa, la digitalización, la eficiencia y la rapidez. En compañías de mayor tamaño, la implicación exige, además, especialización técnica, capacidad para estructurar operaciones más complejas y una interlocución financiera adaptada a decisiones de mayor alcance.
Digitalización para ganar eficiencia y liberar tiempo de valor
La digitalización es otro de los componentes del nuevo modelo, aunque Bankinter la plantea como una herramienta de apoyo y no como un sustituto de la relación personal. La tecnología permite simplificar procesos, reducir cargas operativas y agilizar determinadas gestiones, pero la entidad considera que el acompañamiento experto sigue siendo determinante en la relación con las empresas.

La nueva campaña de posicionamiento de Bankinter / Bankinter
En la práctica, el objetivo es que las herramientas digitales ayuden a liberar tiempo para aquello que aporta más valor: entender el negocio del cliente, analizar sus necesidades y plantear soluciones adecuadas. La digitalización puede resolver buena parte de las gestiones recurrentes, pero no sustituye el criterio necesario para estructurar una financiación compleja, acompañar una operación internacional o diseñar una solución para una empresa en crecimiento.
Este equilibrio entre tecnología y relación humana se ha convertido en uno de los grandes retos de la Banca de Empresas. Las compañías valoran cada vez más la agilidad digital, pero siguen demandando interlocutores especializados cuando las decisiones tienen impacto estratégico. La tecnología puede acelerar la gestión; la implicación personal ayuda a darle sentido financiero.
Acompañamiento para crecer fuera
La internacionalización es otra de las áreas en las que Bankinter quiere reforzar su papel como banco de referencia para empresas. Salir al exterior no implica únicamente vender en otros mercados. También exige financiación, gestión del riesgo divisa, soluciones multidivisa, conocimiento operativo y capacidad para acompañar estructuras empresariales con presencia en distintos países.
El banco quiere ampliar su propuesta en ámbitos como la financiación internacional, la operativa desde España para filiales en el exterior, las soluciones de cobertura de tipo de cambio y los servicios vinculados al comercio internacional. Para muchas empresas, contar con una entidad capaz de simplificar esa complejidad financiera puede ser un elemento relevante a la hora de abordar nuevos mercados con mayor seguridad.

Bankinter busca ofrecer soluciones / Bankinter
Una visión más completa del empresario
El nuevo enfoque también incorpora una mirada más integral sobre las necesidades del empresario, con una gestión global que conecte la evolución de la compañía con la planificación de su patrimonio familiar. En muchas empresas, especialmente familiares o de tamaño medio, la frontera entre negocio y patrimonio personal no siempre es completamente nítida: las decisiones empresariales pueden tener impacto patrimonial y, a la inversa, la planificación personal puede influir en la estrategia financiera del negocio.
Bankinter quiere aprovechar su experiencia en distintos ámbitos de la banca para ofrecer una cobertura más completa cuando ese enfoque aporte valor. Esta visión 360º puede ser especialmente relevante en un entorno en el que la sofisticación financiera del empresario va en aumento y en el que muchas decisiones requieren una perspectiva más amplia que la estrictamente empresarial.
Un modelo para una empresa más exigente
La evolución de la Banca de Empresas de Bankinter responde a un cambio de fondo en el mercado. Las compañías son más exigentes, demandan más especialización y esperan que su banco entienda no solo sus operaciones, sino también su estrategia, sus ritmos de crecimiento y sus riesgos.
En ese escenario, la entidad quiere consolidar un modelo de relación más útil, cercano y eficaz. Una Banca de Empresas capaz de adaptarse al tamaño y características de cada cliente, apoyarse en la tecnología para ganar eficiencia y mantener la especialización como eje diferencial.
El crecimiento reciente del crédito empresarial muestra que este segmento mantiene dinamismo y recorrido. Para Bankinter, el reto ahora es seguir creciendo por encima del mercado sin perder aquello que considera esencial en su propuesta: conocimiento del cliente, capacidad de respuesta y acompañamiento en las decisiones que marcan la evolución de una empresa. En otras palabras: implicarse mejor para que cada compañía pueda impulsarse con más confianza.






