el proyecto de vida de David Tomé en Málaga

David Tomé tiene 19 años y gestiona solo una explotación de 200 cabras en Corumbela, una localidad de la Axarquía malagueña. Según la información publicada por Jonatan Oliva el 22 de septiembre de 2026, el joven de Torrox comenzó con su primera cabra a los 12 años y convirtió aquella afición en una ganadería propia. Su objetivo es ampliar el proyecto con una quesería y una ecoescuela.

Una ganadería que empezó con una sola cabra

La trayectoria de David Tomé no procede de una tradición familiar vinculada al campo. Según explicó el propio ganadero en la información publicada, nadie de su familia se dedicaba a esta actividad y sus allegados no querían inicialmente que eligiera un futuro profesional considerado duro. No obstante, respetaron su decisión cuando comprobaron que su interés por las cabras no era pasajero.

El joven tuvo su primera cabra a los 12 años. A los 16 ya contaba con una pequeña granja y el pasado agosto dio el paso de trasladarse a Corumbela, un pequeño municipio situado en una colina de la Axarquía. Allí vive con su explotación y se ocupa personalmente de las tareas que requiere el rebaño.

Su relato refleja una elección temprana y sostenida en el tiempo. David Tomé explicó que, cuando era niño, prefería acompañar a las cabras y al cabrero antes que acudir al parque. También resumió su relación con los animales con una comparación: mientras algunas personas se sienten atraídas por las motocicletas, a él le gustan las cabras.

La actividad comenzó, por tanto, como una afición personal y terminó convirtiéndose en su modo de vida. La información publicada sobre su caso recoge que el joven no considera la ganadería un trabajo convencional, aunque reconoce que exige esfuerzo constante y que no dispone de días libres porque los animales comen todos los días.

El trabajo diario con 200 cabras

La explotación cuenta con un establo ampliado y dividido en dos salas, según la descripción recogida en la información. Una de ellas se utiliza para el ordeño y la alimentación, mientras que la otra concentra la comida y la paja almacenadas para atender las necesidades del rebaño.

Las cabras pasan por la sala de alimentación en grupos de unas pocas docenas cada vez. En ese espacio se encuentran los suministros empleados para mantener a los animales. El joven utiliza una carretilla para apilar los grandes cartuchos de comida y paja, una tarea que forma parte de la rutina diaria de la explotación.

La zona principal del establo es el espacio amplio en el que se encuentran los animales. La organización de las instalaciones permite separar las tareas de alimentación y ordeño del área en la que permanece el rebaño. La descripción de la granja muestra una actividad que combina el manejo de los animales con el mantenimiento permanente de las dependencias.

David Tomé asegura que no interpreta esas obligaciones como una ocupación ajena a su vida. En sus palabras, la ganadería es su vida y no un trabajo que realice únicamente por necesidad. A la vez, admite que se trata de una actividad dura, porque las cabras requieren atención todos los días y no existe una pausa semanal en sus cuidados.

La responsabilidad sobre 200 animales recae en este caso sobre un ganadero de 19 años que se ocupa de la explotación sin proceder de una familia dedicada al sector. La información publicada no aporta datos sobre la producción de leche, la raza de las cabras, el volumen de ventas o la facturación de la ganadería, por lo que esos aspectos no forman parte de la información disponible.

El proyecto de abrir una quesería y una ecoescuela

El siguiente objetivo de David Tomé es abrir una quesería y una ecoescuela. Así lo recoge la información sobre su actividad en Corumbela, aunque no precisa un calendario, una inversión prevista ni las características que tendrían esos proyectos. El joven plantea de ese modo ampliar su relación con el campo más allá del cuidado diario del rebaño.

La quesería supondría incorporar una nueva actividad vinculada a la explotación, mientras que la ecoescuela estaría relacionada con la divulgación del trabajo ganadero. La fuente no detalla si ambos proyectos se desarrollarían de forma simultánea ni si contarían con colaboradores, instalaciones adicionales o una estructura empresarial diferenciada.

La historia también ha despertado interés en las redes sociales. El contenido publicado identifica a David Tomé como un joven que triunfa en ese entorno mientras muestra su actividad en el campo, aunque no especifica el número de seguidores, las plataformas utilizadas ni el alcance concreto de sus publicaciones.

El propio ganadero sostiene que algunas personas lo consideran un ejemplo. Esa percepción aparece vinculada a su edad, a la decisión de abandonar las expectativas habituales asociadas a la juventud y a la elección de una actividad que comenzó a desarrollar desde niño. No obstante, la fuente no recoge valoraciones de organizaciones agrarias, administraciones públicas o expertos sobre su caso.

Su recorrido queda definido por tres momentos concretos: la adquisición de la primera cabra a los 12 años, la creación de una pequeña granja a los 16 y el salto a una explotación de 200 cabras tras su traslado a Corumbela. La evolución de ese proyecto dependerá de la puesta en marcha de la quesería y la ecoescuela, iniciativas que todavía aparecen como objetivos pendientes.

David Tomé ha convertido una afición iniciada en la infancia en una explotación ganadera que gestiona en solitario en la Axarquía. El proyecto combina el cuidado diario de 200 cabras, el trabajo en el establo y la intención de crear una quesería y una ecoescuela, sin que la información publicada concrete todavía plazos para esas dos iniciativas.

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