«Es una jodienda. Afecta constantemente los cortes. Uno por aquí, otro por allí… Con el Papa lo entiendo, pero ahora no. Si salen o entran vecinos tienen que estar justificándolo…».
Quien habla es Alfredo Seijo, tercera generación de la familia que regenta Casa Manolo, abierto en 1929, y que lleva 20 años al frente del restaurante más conocido en los aledaños del Congreso de los Diputados.
El hostelero se refiere al nuevo anillo de seguridad, más férreo y amplio, con el que contará Pedro Sánchez durante sus visitas a la Cámara Baja,
Tal y como ha publicado en exclusiva EL ESPAÑOL, el presidente del Gobierno ha exigido más policías, lo que implicará nuevos cortes de calles cada vez que acuda al Congreso.
Por las mesas de Casa Manolo pasan a diario políticos de todos los colores, que almuerzan o toman algo al salir del hemiciclo. El negocio le va bien. Acuden una media de 400 personas al día. Más de la mitad se aglutinan por la mañana.
Pero Seijo teme que el nuevo dispositivo termine afectando directamente a su negocio: «La caja va a estar vacía».
Alfredo Seijo, el regente del Casa Manolo, en conversación con El Español.
A las puertas del restaurante, el hostelero sostiene que el presidente «ya tiene seguridad de sobra».
Cuando se producen cortes por actos en la Cámara Baja solo pueden acceder al restaurante quienes tienen reserva. «Los policías están acompañando todo el rato a la gente aquí o a salir de la calle», relata.
Con la nueva medida del jefe del Ejecutivo, estima que su clientela se reducirá «a menos de la mitad». «Vendrán unas 100 personas igual con suerte»
El temor se extiende a otros negocios de la zona. El jefe del restaurante Pimiento Verde de enfrente del Congreso, Javier Ballesteros, considera que su establecimiento está en una «zona restringida»: «Cuando hay un acto afecta a todo».
Este empresario da de comer a «muchos diputados y políticos de todos los partidos» a diario.

Javier Ballesteros, el responsable del restaurante Pimiento Verde frente al Congreso, charlando con El Español.
Un día «normal», cuando no hay sesión de control en las Cortes u otro acto en el lugar, Ballesteros da de comer a una media de 80 personas.
Sin embargo, con los cortes habituales por las sesiones del hemiciclo y ahora con la nueva medida de Pedro Sánchez, «la clientela puede reducirse a la mitad tranquilamente».
«Afectará mucho»
El impacto de los nuevos cortes no se limita a la hostelería. Los comerciantes de la zona también temen que las restricciones de paso alejen a buena parte de su clientela.
La tienda de Kimberly Leal tiene todo tipo de productos típicos de Madrid. Llaveros, imanes, pulseras… un establecimiento de lo más colorido.
Esta mujer considera, en conversación con este periódico que «afectará mucho al público», en su mayoría, turista.

Kimberly Leal, en su tienda de souvenires enfrente del Congreso, hablando con El Español.
«Estamos orientados a ellos. Si está todo cortado no entrará nadie. Aportamos mucho al sector del comercio de España. Aunque haya momentos que abran el paso, los turistas seguirán sin entrar porque no conocen la zona y pensarán que ocurre algo», agrega.
«Sin reserva, no entran»
Francisco Sánchez estará un par de semanas en la galería de arte frente a las Cortes.
Allí, expondrá sus obras para todo aquel amante del arte. Este experto en óleo y acuarela relata a EL ESPAÑOL frente a sus cuadros que le «afectará muchísimo».

Francisco Sánchez, en la galería, hablando con El Español.
La galería se sitúa haciendo esquina con el hemiciclo. Solo pueden acceder al museo con reserva «los días que está todo lleno de policías»: «Si no, no entran. Perdemos a mucha gente que viene sin reserva porque no les dejan pasar».
«No solo me afectará a mí. Yo estoy aquí unos días y me marcho, pero vendrán más compañeros a exponer sus obras y les ocurrirá lo mismo, que vendrán menos gente si esto perdura», lamenta.

Medida «absolutamente desproporcionada»
Los agentes de la UIP, popularmente conocidos como antidisturbios, califican el nuevo dispositivo de seguridad de Pedro Sánchez de «absolutamente desproporcionado», según el sindicato mayoritario de la Policía, Jupol.
Las nuevas reglas que afectan a los vecinos y a los comercios en las zonas aledañas al Parlamento están recogidas en la «Instrucción de servicio» dedicada a las «Sesiones plenarias en el Congreso de los Diputados», a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL.
El documento establece cortes de paso antes de la llegada del presidente, una reapertura parcial durante su estancia y el restablecimiento de los cortes para su salida.

Pedro Sánchez llegando al Congreso de los Diputados.
Además, ordena impedir que los ciudadanos se detengan en esa zona después de que haya entrado Sánchez a las Cortes.
La ampliación del cordón de seguridad responde, según el texto, a «instrucciones dispuestas por la Jefatura Superior de Policía de Madrid«.

Imagen satelital del Congreso y, en rojo, la nueva zona protegida por la Policía
Prohibido detenerse
La restricción cambia cuando el presidente ya ha accedido al Congreso. En ese momento, la Policía volverá a permitir el tránsito de peatones por la zona, pero la instrucción ordena ir «impidiendo que se detengan personas (en grupo o individuales)».
La orden tiene prevista una excepción operativa en el caso de que la estancia de Pedro Sánchez en el hemiciclo se prolongue mucho. En ese supuesto, el responsable de seguridad avisará para poner fin al despliegue y volver a los parámetros ordinarios de vigilancia.
Antes de la salida del presidente, el personal de seguridad de la Cámara volverá a avisar a los Cuerpos de Seguridad para poner nuevamente en marcha el dispositivo.
«En el momento en el que la personalidad abandone la zona de influencia inmediata, se levantará el presente despliegue, pasando a desarrollar el servicio de cobertura de las sesiones plenarias de acuerdo a lo establecido con carácter general en la Instrucción de Servicio I.10″, describe el documento el protocolo de salida de Sánchez del Congreso.
En ese momento se pondrán en marcha los cortes iniciales y el espacio ampliado quedará de nuevo libre de personas ajenas al Congreso. El dispositivo terminará cuando el presidente abandone la zona de influencia inmediata.















