La Entrada Mora volvió a convertir este sábado las calles de Altea en un gran escenario de color, música y fantasía. El desfile, que arrancó a las 19 horas desde la plaza de la Orquesta Azul y recorrió las calles Filhàrmonica y Pont de Montcau, la avenida Rei Jaume I y la calle Raspall hasta llegar a la plaza dels Esports, reunió a las nueve filaes moras de la localidad y tuvo en el Reinado de los Moros Malvins uno de sus grandes momentos.
Tras las Reinas de las Fiestas del Cristo, Mar García Mulet y Carmen Ruano Terol, que encabezaron el desfile, abrió la Entrada la abanderada mora de la Federació de Moros i Cristians Sant Blai, Isabel Aperador Durá, que desfiló sobre una carroza acompañada por el ballet Elite, de Gabriel Amador d’Alcoi. El inicio de la Entrada dio paso así a un desfile en el que se sucedieron las diferentes escuadras, boatos y séquitos de las nueve filaes moras.
Nueve filaes para llenar Altea de color
La Filà Cora d’Algar abrió la participación de las filaes, seguida por Mitja Lluna, con sus diferentes escuadras y acompañamientos musicales. A continuación llegó el turno de Tuareg, que celebró además su 40 aniversario con una puesta en escena especialmente preparada para la ocasión.
Uno de los puntos destacados del desfile fue la Filà Companyia Sarraïns, que presentó la Alferecía Mora de 2026, ostentada por el joven Àlex Laviós Coello. Su séquito incorporó una amplia puesta en escena con pancarta, batucada, plataforma central, animales, bailarines, fuego ritual, escuadras y diferentes elementos de ambientación.
Tras los Sarraïns desfilaron Moros de Bèrnia, Moros Mascarats, Moros Berebers y Moros d’Arsem, con sus respectivas escuadras y acompañamientos musicales, manteniendo durante todo el recorrido la variedad de trajes y propuestas que caracteriza a la Entrada Mora alteana. En total, 28 bandas de música acompañaron a las distintas filaes durante el recorrido, interpretando diferentes obras y aportando uno de los elementos fundamentales de la fiesta de Moros y Cristianos: la música festera.
Los Malvins ponen el broche al desfile
El cierre correspondió a la Filà Moros Malvins, protagonista este año del Reinado Moro, con Jaume Borja Serra como Rey Moro, Magda Borja Serra como embajadora y Eliecer Pascual Sendra como abanderada. La filà desplegó un amplio séquito que convirtió su participación en uno de los grandes espectáculos de la jornada.
La puesta en escena estuvo vinculada también a la identidad de los Malvins. El nombre de la filà procede del malví común, una planta de las malváceas con la flor que tradicionalmente está asociada a Altea, que en el relato del Reinado simboliza la tierra, las raíces, la tradición y la identidad alteana.
La comitiva comenzó con la presencia de los niños de la filà, considerados el futuro de la fiesta, acompañados por la Colla de Xirimites del Montgó. A continuación desfilaron las diferentes escuadras de jóvenes, mujeres y hombres de los Malvins, con trajes en los que predominaron los tonos morados, blancos, dorados, verdes y azules, junto a tocados de plumas, turbantes, bordados y elementos ornamentales.
Los jardines de la Alhambra abrieron el Reinado
El relato del boato tomó después un carácter más escénico con la llegada de los dromedarios que portaban los estandartes de la Banderera. Eliecer Pascual Sendra, Abanderada Mora 2026, estuvo precedida por su hija Eva y acompañada por un ballet de Ana Botella inspirado en los jardines de la Alhambra de Granada. Las bailarinas representaron la vegetación, las flores y la naturaleza de aquellos jardines, utilizando el verde como símbolo de vida y esperanza y las flores como representación de la belleza y la armonía. La Abanderada desfiló acompañada por la Banda Recreativa d’Altea la Vella, que interpretó Sisco, de Daniel J. Ferrero.
África y la llegada de la embajadora
Tras la Abanderada llegaron nuevos dromedarios con los estandartes de la Embajadora Mora. El boato enlazó entonces con el propio texto de la Embajada Mora, en el que se hace referencia a la llegada de nuevos refuerzos procedentes de África.
El Ballet Áfrika, de Ana Botella, representó esas tropas africanas mediante una coreografía inspirada en antiguos rituales destinados a invocar a los dioses y pedir protección antes de la guerra. Los guerreros y las lanzas simbolizaron la fuerza, la resistencia y la unión entre lo espiritual y lo bélico.
Y tras ellas apareció una de las figuras centrales de la tarde: la embajadora mora Magda Borja Serra, acompañada por sus hijas Aila y Malena y por su marido, Diego Mulet, quien ya había ejercido como embajador en 1993. La Banda de Callosa d’En Sarrià acompañó su paso con la marcha Sisco.
La presencia de Magda Borja adquirió así un significado especial, ya que por la mañana había protagonizado también la Embajada Mora frente al rey cristiano Álvaro Such Such, antes de la conquista del castillo. El séquito de la embajadora estuvo ambientado en África, con referencias a antiguos rituales y guerreros vinculados a la figura de Al-Azraq, que este año se cumple el 750 aniversario de su muerte.
Los antiguos Reyes Moros acompañan a Jaume Borja Serra
Otro de los momentos especiales del Reinado fue la presencia de antiguos Reyes Moros de Altea desde 1987 hasta el último rey de 2025. A ellos les precedió un par de dromedarios que portaban los estandartes del nuevo monarca. El pasado y el presente del Reinado quedaban así unidos antes de la llegada del nuevo Rey Moro.
La escenografía incorporó también un Oráculo, acompañado por los doce signos del zodiaco y veinte asistentes celestiales, dentro de una propuesta inspirada en la consulta que, según el relato del espectáculo, realizaba Al-Azraq acudiendo al Oráculo para buscar consejo y conocer si debía atacar al enemigo, utilizando las constelaciones y los signos del zodíaco como recurso para intentar conocer el futuro antes de decidir sus acciones. Esta parte del boato estuvo protagonizado por un ballet de Ana Botella en donde la escena estaba formada por una figura central que representaba al Oráculo, acompañada por doce estatuas humanas que simbolizaban los doce signos del zodíaco y precedida por veinte ayudantes celestiales de los reinos ocultos.
Llega el Rey Moro
Después de todo este recorrido llegó el momento culminante del Reinado. La guardia a caballo del Rey, formada por sus hijos Jaume y Mar, y la presencia de su esposa, Marian Sivera —que fue embajadora en 2016—, anunciaron la llegada de la carroza del Rey Moro.
Jaume Borja Serra vistió un traje diseñado por David Bornay y estuvo acompañado musicalmente por La Lira de Quatretonda, que interpretó Els Malvins, marcha compuesta expresamente para la filà por José Salvador González Moreno y convertida ya en una de sus señas de identidad.
De esta manera, los Moros Malvins culminaron una Entrada Mora concebida como un viaje desde las raíces alteanas representadas por el malví hasta el esplendor del Reinado, pasando por la Alhambra, África, la memoria de los antiguos monarcas y el mundo mágico del Oráculo tuvieron un protagonismo especial y en la que las nueve filaes moras (Cora d’Algar, Mitja Lluna, Tuareg, Companyia Sarraïns, Moros de Bèrnia, Moros Mascarats, Moros Berebers, Moros d’Arsem y Moros Malvins) volvieron a mostrar por las calles de Altea la riqueza de sus trajes, sus escuadras, sus espectáculos y, especialmente, la música festera que acompañó el desfile.
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