La compostelana Alejandra Neira acaba de proclamarse campeona del mundo junior de ciclismo en la prueba en ruta, por delante de la italiana Matilde Rossignoli, segunda, y la suiza Anja Grossmann, tercera. La ciclista santiaguesa protagonizó un emocionantísimo final junto a estas dos corredoras, escapadas a falta de cinco kilómetros para meta, a las que batió en un apretado sprint.
Después de la exhibición en solitario del asturiano Benjamín Noval – hijo del excorredor del mismo nombre que fue el gregario de máxima confianza de Alberto Contador–, que se colgó con todo merecimiento la medalla de oro junior en la prueba en ruta, y de la plata de Héctor Álvarez en la prueba sub23 por detrás del estadounidense Ashlin Barry, nacido en Girona, llegaba el turno de las chicas junior con la santiaguesa Alejandra Neira como punta de lanza de una selección española compuesta por la vallisoletana Lidia Castro, la valenciana Gemma Toledo, la vicense Lluna Jiménez y la usurbildarra Ane Zubeldia, hija de Haimar Zubeldia, que disputó nada menos que 29 Grandes Vueltas finalizando cinco veces en el top 10 del Tour de Francia.
El pelotón se enfrentó a un exigente circuito semiurbano de 13,4 kilómetros al que las ciclistas dieron un total de seis vueltas para completar una distancia de 80,4 kilómetros. Inspirado en el clásico Gran Premio de Montreal, el trazado acumulaba un total de 1.614 metros de desnivel positivo y se caracteriza por una sucesión constante de subidas y bajadas por carreteras anchas. La principal dificultad del recorrido era la emblemática Côte Camillien-Houde (una ascensión de 1,6 a 1,8 kilómetros con pendientes medias del 7,4% y rampas máximas de hasta el 10%), seguida de cerca por las exigentes cotas de la Polytechnique y el Pagnuelo. Finalmente, tras superar este terreno rompepiernas a los pies del monte Royal, la línea de meta estaba situada en la avenida du Parc, junto al parque Jeanne-Mance, coronando un último kilómetro en un duro falso llano ascendente.
Una historia cargada de esfuerzo y emociones
Detrás de cada pedalada y de este año de gloria deportiva reside también un fuerte componente emocional. La propia Alejandra ha recordado en sus momentos de éxito la figura de su padre, Luis Neira, quien la inició en el Club Ciclista Compostelano a los cuatro años. Su progenitor falleció de forma repentina el 19 de agosto de 2022 a los 54 años de edad, dejando un vacío profundo en el deporte santiagués. Precisamente este sábado se disputa el Memorial que lleva su nombre con motivo de la celebración de la Mini-MTB Cidade de Santiago que reúne a más de 400 jóvenes ciclistas gallegos en el entorno del estadio de San Lázaro.
En su casa del barrio de Sar, a los pies de la imponente Colegiata que se mantiene firme pese a sus columnas torcidas, su madre sufre cada vez que Alejandra Neira se sube a la bicicleta para entrenar por carreteras estrechas con iluminación deficiente. Es una angustia permanente pero no puede robarle a su hija el sueño que está cumpliendo y máxime cuando después de lograr unas excelentes calificaciones en el colegio compostelano de La Salle, consiguió la mínima exigida para matricularse en este curso en la carrera de Medicina.
Con medallas de oro nacionales en categorías inferiores, victorias internacionales de prestigio y un futuro asegurado en el WorldTour, el último año de Alejandra Neira no es el final de un trayecto, sino el despegue definitivo de una estrella que demuestra cada día que tiene la cabeza muy bien amueblada pese a su juventud.
El último año de la ciclista compostelana Alejandra Neira ha dejado de ser una historia de simple proyección para convertirse en la crónica de una auténtica consagración.
A sus 18 años, la joven compostelana nacida en el barrio de Sar, a orillas del río cuyo murmullo llevó Rosalía de Castro al papel como un espejo de su propia melancolía y dolor existencial, ha completado una temporada regular, dominante y plagada de hitos que la sitúan como una de las realidades más brillantes del ciclismo en carretera español e internacional.
El punto de inflexión definitivo en los despachos llegó en abril de 2026, cuando el prestigioso Movistar Team anunció su fichaje con un contrato a largo plazo hasta 2029. Este salto a una de las estructuras más importantes del pelotón internacional sirvió como el reflejo perfecto de lo que Alejandra Neira venía demostrando en el asfalto. Su debut con el equipo absoluto en agosto en pruebas como la clásica Kreiz Breizh (donde firmó una prometedora 26ª posición) constató su capacidad competitiva frente a corredoras consolidadas de la categoría élite.
Sin embargo, ha sido con los colores de la selección española júnior y de su escuadra de desarrollo, el Baqué, donde la santiaguesa ha firmado páginas memorables este último año.
Tiranía en los Campeonatos de España. En el Campeonato nacional celebrado en Sabiñánigo, firmó una exhibición inolvidable al sellar un doblete bajo el sol altoaragonés. Revalidó con autoridad indiscutible su título de Campeona de España júnior de contrarreloj individual y, apenas 48 horas después, completó la hazaña marchándose en solitario para coronarse también campeona nacional en la prueba en línea.
Brillo y regularidad en la Copa de las Naciones. La presencia de Alejandra en el circuito internacional júnior de la UCI ha sido sinónimo de podio. Hizo historia en mayo de 2026 al proclamarse vencedora de la primera edición de la Lieja-Bastoña-Lieja Júnior Femenina. No fue un triunfo cualquiera: la compostelana dio una exhibición absoluta de fuerza al cruzar la meta en solitario en la mítica cota de La Redoute (Aywaille) tras 91,3 kilómetros de carrera, habiendo coronado además en primer lugar todos los puertos de montaña de la jornada. Además, destacó de forma sobresaliente en la EPZ Omloop van Borsele en los Países Bajos, donde se quedó a tan solo una centésima de ganar la crono inaugural y finalizó en una soberbia segunda plaza en la clasificación general. A esto se le sumaron triunfos de calibre como el Gran Premio Igartza, un segundo puesto en la Clásica de Jaén y una espectacular victoria en la última etapa de la prestigiosa Watersley Ladies Challenge en julio, carrera en la que acabó subcampeona general a solo tres segundos del liderato a pesar de haber sufrido una dura caída.
Consagración en el Top 10 Mundial de Montreal. El broche de oro a este año de ensueño se escenificó hace escasos días en los Campeonatos del Mundo de Ciclismo celebrados en Montreal, Canadá. En una disciplina tan exigente y técnica como la contrarreloj júnior, Alejandra Neira detuvo el cronómetro en 16 minutos y 03 segundos en el trazado de 10,7 kilómetros, conquistando una meritoria novena posición a nivel global y solo 21 segundos la separaron del podio.










