La duda

Hace cuarenta y ocho años, escribiendo sobre la reivindicación marroquí de las plazas, peñones e islas del norte de África bajo soberanía española, me preguntaba si acaso con el ominoso abandono del Sahara España podía dar por cerrado el capítulo de las reclamaciones territoriales de Marruecos. Mi respuesta era desalentadora: Políticamente, la situación de Ceuta, Melilla, Vélez de la Gomera, Alhucemas y las islas Chafarinas era, de cara al futuro, «delicada como la porcelana». Ese futuro se ha hecho presente.

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