Con una hora de retraso ha arrancado el juicio contra los once activistas de Greenpeace que protagonizaron una protesta contra un buque gasero en la localidad valenciana de Sagunto en 2021. Una vista que se celebra en la Plaza 8 de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de València y que ha debido trasladarse a la sala Tirant 1, reservada para macrocausas, debido al volumen de los acusados (once, aunque representados por dos abogados) y los numerosos asistententes y compañeros de los activistas de Greenpeace. Incluidos varios relatores especiales de la ONU (Organización de Naciones Unidas) vinculados con la libertad expresión, el derecho de reunión pacífica o la defensa del medio ambiente para supervisar el proceso judicial.
El Ministerio Fiscal ha rebajado «por imperativo legal» en sus conclusiones definitivas la petición de pena de 5 años a 2 años y seis meses para cada uno de los 11 activistas acusados un delito de desórdenes públicos por la protesta que realizaron contra los combustibles fósiles en el Port de Sagunt el 26 de octubre de 2021. La modificación es para ajustarse a la regulación vigente en el momento de comisión de los hechos.
Por su parte, las defensas mantienen la petición de la libre absolución de los acusados y subsidiariamente que se aplique la atenuante de dilación indebida al haber pasado cinco años desde la comisión de los hechos al juicio.
El juicio ha quedado visto para sentencia tras más de siete horas ininterrumpidas de vista.
Los activistas y responsables de Greenpeace junto a su abogado, antes de la vista, a las puertas de la Ciudad de la Justicia. / Francisco Calabuig
El juicio ha arrancado con las declaraciones de los testigos, a petición de las defensas de los once acusados que han solicitado declarar al final de la vista. Los dos primeros testimonios han correspondido a un representante del consignatario y de la empresa de la regasificadora de Sagunto.
El representante del consignatario Marítima del Mediterráneo, actualmente Noatum, reclama el dinero pagado por la maniobra abortada cuando el buque metanero iba a atracar en la terminal de Sagunto. El testigo, Ricardo Ll. G. ha explicado que «el capitan [del barco metanero] contactó con los prácticos que subieron al barco para proceder a atracarlo, pero vieron unas embarcaciones que imposibilitaban el atraque y el practico decidió sacar el barco a fondeo, de ahí los gastos (practicos, armadores) que reclamamos, porque nosotros representamos a la naviera en el puerto de Sagunto y tuvimos que pagarlos en su momento». Cabe recordar que Greenpeace ya atendió el pago de 160.000 euros en multas.
El representante de Noatum ha defendido que la maniobra que tuvo que hacer el metanero supuso un peligro: «Era la primera vez que pasaba y se decidió por seguridad» no realizar la maniobra de atraque. Y ha añadido que «el armador no ha querido repercutir el gasto del alquiler y las doce horas de retraso, el armador no quiere reclamarlos. Solo los gastos de no poder atracar el barco tal como estaba previsto». El testigo ha añadido que «fue el práctico quien decidió que no convenía atracar. No supimos que iba a producirse esta situación, si no hubéramos dado orden de no atracarlo«, ha asegurado.
Por la planta regasificadora de Sagunto, donde iba destinado el gas del buque mercante ha declarado por videoconferencia el abogado Santiago Alvarez Fernandez, ya que fue quien presentó la denuncia y estaba presente en la planta el día de los hechos juzgados.
El representante de Saggas, la planta de regasificación de Sagunto, ha explicado que el buque metanero «debía atracar en torno a las 12 del mediodía y no se produjo hasta doce horas más tarde. El buque iba a entregar 135.000 de gas natural licuado. Tenemos la obligación de recibir el gas».
Metanero retirado a la zona de fondeo
El barco inició la maniobra de entrada al puerto de Sagunto alrededor de las 11 de la mañana del 26 de octubre de 2021. «A las 11.30 horas unas lanchas rodearon al metanero y un buque [el «Esperanza» de Greenpeace] impidió la maniobra de atraque. Los prácticos frenaron el buque metanero y lo sacaron de popa al mar dirgiendolo a la zona de fondeo». A partir de ese momento, Saggas comunicó la incidencia a «un montón de organismos y entidades: la Guardia Civil, al Ministerio de Transición Ecológica, a infraestructuras críticas, a la autoridad portuaria».
Finalmente, «la Guardia Civil consiguió entrar en el buque tras unas cuantas horas, ya que «el buque de Greenpeace habia deslizado dos anclas que impedía moverlo hasta que secortaron las cadenas y los remolcadores lo llevaron hacia un muelle, permitiendo la entrada del buque metanero que quedó amarrado sobre la 1 de la madrugada».
Preguntado por la fiscal por si se puso en peligro el transporte marítimo más allá del retraso, el representante de Saggas ha explicado que el riesgo fue «para el sistema de no descargar un cargamento, aunque ese dia habia existencias en el sistema para las demandas». Pero también hubo «riesgo físico para la instalación al frenar un buque en un canal de entrada [al Port de Sagunt]. Los prácticos describieron la situacion como ‘potencialmente peligrosa’. Se presentan muchos escenarios: Problemas para los remolcadores, con el timón, al someterlo a un riesgo innecesario. Y sacarlo de popa al mar es un riesgo añadido». Una operación que «hicieron los prácticos con los remolcadores. El buque tenia que salir porque debia dejar el canal de entrada libre».
Aunque también ha admitido que no reclamaban «porque se pudo abastecer a Saggas«. Aunque a preguntas de un abogado de la defensa ha explicado que «el riesgo puede suponer un daño si se materaliza. No pasó porque los profesionales evitaron el daño, pero el riesgo existe». A lo que la defensa ha apostillado que fue «un daño hipotético. Aquí se puede hundir la sala. Si declara que no hubo daños, es así».
Posteriormente, han declarado dos periodistas que viajaban en las zodiac de Greenpeace y que han explicado al tribunal que fue una «protesta pacífica, tranquila y sencilla. No sentí miedo, ni sensación de peligro», ha explicado uno de ellos.
Por último. declaran desde hace una hora dos responsables de la Guardia Civil que acudieron el 26 de octubre de 2021 a la acción de Greenpeace en el Puerto de Sagunt. El instructor de los tres atestados aportados a la causa ha explicado que la intervención de las cuatro zodiacs de Greenpeace sirvió para «impedir la maniobra de los remolcadores, aigzaguaban, haciendo pintadas en el lateral del buque para impedir que entre al puerto y descargue. Retrasaron la entrada. pero también fue una maniobra distractiva para que el buque Esperanza entrara, sin autorización en el Puerto de Sagunt para situarse la dársena 2, echar las anclas e impidieron que cualquie otro buque entrara».
El atraque del metanero sufrió un «retraso de diez o doce horas» en las que hubo «una actividad frenética y peligrosa. Una de las zodiac [de Greenpeace] llegó a estrellarse contra el muelle», en un accidente sin intencionalidad. «La actitud era totalmente pasiva», ha admitido el inspector de la Guardia Civil, aunque no facilitaban los trabajos para acceder a las anclas o al puente de mando. «Se tuvo que reventar la puerta del puente de mando del barco y liberar al activista que bloquea la subida y bajada de las anclas. El capitan sí intmidó a un responsable del buque que dudó, pero nadie hizo nada. El capitán decía que estaba realizando una acción reivindicativa». «Desde luego -ha admitido el agente- era una acción muy bien organizada».
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