La participación de los hombres en la anticoncepción y la planificación familiar «sigue siendo limitada y se restringe, principalmente, al uso de preservativos, la vasectomía y el coito interrumpido», según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Frente a ello, el organismo internacional ha publicado la primera guía dirigida a farmacéuticas, investigadores y desarrolladores de medicamentos para que tengan unas características mínimas y óptimas sobre los potenciales nuevos productos, con el «objetivo de orientar el desarrollo, la introducción, la revisión regulatoria y el seguimiento posterior a la introducción de los métodos anticonceptivos masculinos reversibles».
En el documento preparatorio oficial de la guía, la OMS apuesta por el desarrollo de nuevos anticonceptivos masculinos porque, a su juicio, es necesario «aliviar la carga de la anticoncepción que recae, de forma desproporcionada, sobre las mujeres”, además de ampliar las opciones disponibles y aumentar la participación directa de los hombres en la planificación familiar.
El objetivo de la OMS es que los anticonceptivos masculinos sean eficaces, seguros y reversibles y, para ello, el documento incorpora criterios de aceptabilidad, asequibilidad y disponibilidad. El núcleo de la guía son tres familias de futuros anticonceptivos. La primera busca suprimir la producción de espermatozoides, tanto mediante tratamientos hormonales —testosterona combinada con otros agentes— como mediante nuevas dianas no hormonales. Es la vía más avanzada y el borrador señala que algunos métodos hormonales ya disponen de datos de ensayos de fase 2b, que evalúan la eficacia y la seguridad. Pero aún le quedan los ensayos en fase 3 y el seguimiento en la fase 4.
Los hidrogeles
La segunda familia de medicamentos intenta inutilizar los espermatozoides sin impedir su producción, actuando sobre su movilidad, maduración o capacidad de fecundar. Aquí se estudian, entre otras, proteínas y canales como EPPIN, CatSper, SLO3 o la adenilato ciclasa soluble, pero la mayor parte de las opciones descritas siguen en fase preclínica. La tercera familia consiste en bloquear temporalmente el paso de los espermatozoides por los conductos deferentes, por ejemplo mediante hidrogeles o polímeros inyectables que idealmente puedan retirarse o disolverse para recuperar la fertilidad.
La OMS establece que los nuevos métodos deben tener una efectividad alta, de entre el 90% y el 93% y que se puedan adquirir a precios asequibles. El objetivo de la guía es ofrecer un marco común a los investigadores, reguladores y administraciones y con ello reducir los obstáculos y facilitar que los distintos proyectos trabajen con criterios comunes.
Suscríbete para seguir leyendo














