El primer viaje internacional de Pedro Sánchez desde el inicio de la crisis de Ceuta abría a Moncloa una oportunidad para retomar algo de iniciativa política, orientando la agenda a otros asuntos prioritarios en la hoja de ruta del Gobierno y marcando perfil en política exterior. Sin embargo, poco después de despegar desde Torrejón de Ardoz hacia Nueva York para acudir a la semana de alto nivel de la ONU se conoció el auto por el que el juez Juan Carlos Peinado cierra su instrucción del caso Begoña Gómez y le abre juicio oral por tráfico de influencias y malversación.
Prácticamente sin solución de continuidad, el juez del caso Zapatero, José Luis Calama, citaba como investigadas para el próximo 30 de noviembre a las hijas del expresidente y le daba a este un plazo de tres días para aportar documentación sobre las joyas encontradas en su despacho. Una nueva tormenta judicial que sacude el refugio de Sánchez en la agenda internacional.
La reacción de Moncloa al cuestionar el manejo de los tiempos judiciales deja entrever su desazón por el efecto en la estrategia desplegada para salir del socavón de Ceuta. “Es intolerable que, una vez más, se notifique un auto de esta causa coincidiendo con un viaje internacional del Presidente del Gobierno”, protestaban fuentes del Ejecutivo recordando que los hitos judiciales del caso Begoña Gómez se han cruzado con el presidente del Gobierno fuera de España, en ocasiones incluso acompañado de su esposa. Desde el PSOE también apuntaron a este extremo a través de un comunicado de condena a la decisión: “Resulta cuanto menos llamativo que, una vez más, una resolución del juez Peinado coincida en el tiempo con una cita internacional de especial relevancia para el presidente del Gobierno”.
Después de ratificar su confianza en la inocencia de Zapatero, e incluso anticipar su intención de «contar con José Luis como he contado siempre en las campañas electorales», el juez avanza en la pieza separada de las joyas millonarias incautadas. Una cuestión sobre la que todavía no se han dado explicaciones ni en sede judicial ni públicamente, limitándose a apuntar desde su entorno que se trata de dádivas durante un viaje a España de autoridades de Arabia Saudí en 2007. El juez ha solicitado asimismo un informe pericial que, entre otras cuestiones, buscará determinar su procedencia y antigüedad.
El fin del plazo dado al expresidente para aportar al órgano judicial la documentación en su poder relacionada con las joyas, en la que se buscaría acreditar que fueron un regalo y que los delitos habrían prescrito, se solapará con la última para en la agenda de Sánchez esta semana en EEUU. El jefe del Ejecutivo intervendrá en la Universidad de Harvard, en el foro John F. Kennedy Jr., para abordar los riesgos y oportunidades de la IA, pero también las implicaciones desde el punto de vista de los ‘tecnoligarcas’, por la concentración de poder y su efecto en la democracia.
En Ferraz cuestionan que «resulta cuanto menos llamativo que, una vez más, una resolución del juez Peinado coincida en el tiempo con una cita internacional de especial relevancia»
Se busca incidir en una carpeta y un mensaje que pretendía ser central en la agenda del jefe del Ejecutivo durante este viaje. Precisamente, este lunes presentó antes de volar a Nueva York el plan para la regulación de la IA y el control de su impacto en el mundo laboral que busca desplegar el Gobierno durante el próximo año.
Hacia la Cumbre Iberoamericana
La rueda de prensa prevista por Sánchez para el próximo miércoles quedará condiciona por el nuevo frente judicial y previsiblemente lo obligará a marcar posición. Desde Moncloa mantienen la cautela a la hora de abordar la causa por la que está imputado el expresidente, aun insistiendo en la confianza sobre su inocencia, mientras tildan directamente de “persecución judicial” la instrucción del juez Peinado. «Son incuestionables la intención política, el acoso y la deshumanización que han marcado toda esta instrucción», concluían tajantes este lunes fuentes del Ejecutivo. Previamente a la comparecencia ante los medios, el jefe del Ejecutivo acudirá a la residencia de la alcaldía de Nueva York como invitado especial de Zohran Mamdani.
Se trata de un desayuno de trabajo para conectar modelos económicos con la figura más destacada del ala socialista del Partido Demócrata y antagonista de Donald Trump. En un momento en el que Sánchez busca reforzar su perfil de izquierda para aglutinar a los votantes progresistas esta cita guarda un elevado simbolismo para Moncloa y buscaba ser uno de los hitos destacables de su agenda estos días. Lo material y las políticas públicas competirán así en visibilidad, como viene ocurriendo durante esta legislatura, con la agenda judicial que golpea a los socialistas y al entorno del jefe del Ejecutivo.
Sánchez prolongará su agenda internacional la próxima semana, con la visita de Estado los días 29 y 30 del presidente de Francia, Emmanuel Macron. De cara a los próximos 4 y 5 de noviembre será el anfitrión en Madrid de la XXX Cumbre Iberoamericana, en la que Moncloa lleva trabajando intensamente desde hace meses para que acudan la mayoría de jefes de Estado y de Gobierno de este bloque de 22 países. Una presencia que Sánchez tratará de atornillar con encuentros bilaterales en los márgenes de la Asamblea General de la ONU.
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