Nike atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La salida de Kylian Mbappé, que después de casi dos décadas ha decidido abandonar la compañía estadounidense para convertirse en una de las grandes caras de la suiza On, ha puesto rostro a un problema que va mucho más allá del fútbol. La marca que durante años ha dominado el mercado deportivo afronta ahora una combinación de caída bursátil, estancamiento de las ventas y mayor competencia.
El movimiento de Mbappé tiene además un componente simbólico. On, conocida especialmente por su negocio de running, prepara su entrada en el fútbol y prevé lanzar sus primeras botas en 2027. El francés será una de sus principales apuestas para crecer en esta disciplina. Al mismo tiempo, Nike ha visto cómo otras marcas ganan espacio en categorías y mercados en los que durante años tuvo una posición dominante.
La Bolsa castiga a Nike
La fotografía más evidente del deterioro está en Wall Street. Nike ha perdido alrededor de la mitad de su valor bursátil en el último año. Al cierre del viernes 18 de septiembre, sus acciones cotizaban a 35,51 dólares, un 50,75% por debajo del nivel de un año antes, según los datos de mercado. En los últimos seis meses acumulaba una caída cercana al 34% y en el último mes, superior al 11%.
La comparación con sus máximos es todavía más contundente. La acción llegó a superar los 179 dólares en noviembre de 2021 y actualmente se encuentra alrededor de un 80% por debajo de aquel nivel. La agencia de noticias estadounidense Reuters atribuye el desplome de la capitalización a varios años de crecimiento débil, problemas de innovación y una competencia cada vez mayor por parte de marcas más jóvenes.
El deterioro bursátil ha tenido incluso una consecuencia simbólica: Nike ha abandonado este mismo 21 de septiembre el S&P 100, después de casi 18 años en el índice que reúne a un centenar de las mayores compañías estadounidenses. La compañía, eso sí, continúa dentro del S&P 500.
Caen las ventas
Los últimos resultados anuales de Nike muestran una compañía que mantiene una enorme escala, pero a la que le está costando volver a crecer.
Nike cerró su ejercicio fiscal 2026, terminado el pasado 31 de mayo, con 46.398 millones de dólares de ingresos, prácticamente los mismos que un año antes. En términos comparables por divisas, la facturación descendió un 2%. El comportamiento de algunos de sus principales canales es todavía más revelador: Nike Direct facturó 17.700 millones, un 6% menos, mientras que el negocio digital de Nike Brand retrocedió un 12% y las tiendas propias, un 4%.
La situación tampoco es homogénea por mercados. Greater China y Europa, Oriente Medio y África estuvieron entre las regiones que más presionaron los resultados, mientras Norteamérica aportó crecimiento. En China, por ejemplo, las ventas de calzado de Nike Brand cayeron un 13% en el conjunto del ejercicio.
Hay además un dato que ayuda a dimensionar el problema: Converse, otra de las marcas del grupo, terminó el ejercicio con unos ingresos de 1.200 millones de dólares, un 31% menos que un año antes.
Por tanto, el problema de Nike no es que haya dejado de vender. Es que una compañía acostumbrada a crecer con fuerza lleva tiempo teniendo dificultades para recuperar el ritmo.
Nike y Adidas, dos gigantes en momentos distintos
La comparación con Adidas permite entender mejor hasta qué punto el momento de Nike es particular. Las dos compañías siguen siendo los grandes referentes mundiales del deporte, pero sus últimos resultados muestran trayectorias diferentes.
Adidas cerró 2025 con 24.811 millones de euros de ventas, un 5% más en términos nominales. Si se elimina el efecto de las divisas, el crecimiento de la marca Adidas fue del 13%, el segundo año consecutivo con una subida de doble dígito. La compañía también registró un aumento del 12% en calzado y del 15% en ropa.
La diferencia también aparece en Bolsa. Mientras Nike acumulaba una caída del 50,75% a un año al cierre del 18 de septiembre, Adidas retrocedía alrededor de un 21,5% en el mismo periodo. La acción alemana también ha sufrido en 2026, pero la evolución reciente de ambas compañías ha sido distinta: Adidas acumulaba aproximadamente un 3% de subida en seis meses, frente a una caída superior al 33% de Nike.
Eso no significa que Adidas haya quedado al margen de las dificultades del sector. De hecho, sus acciones también están lejos de su máximo de 52 semanas. Pero sus resultados muestran actualmente una capacidad de crecimiento muy superior, con aumentos de doble dígito en mercados como China, Latinoamérica o Japón y Corea del Sur durante 2025.
La comparación debe hacerse, eso sí, con cierta cautela: Nike comunica los ingresos de todo el grupo, mientras que el dato de 24.811 millones corresponde a la marca Adidas dentro de sus cuentas. No son magnitudes contables idénticas, aunque sí sirven para observar la diferente evolución de ambas compañías.
On, Puma, Hoka y New Balance ganan espacio
Y mientras los dos gigantes compiten por recuperar terreno, el mercado deportivo se ha fragmentado. On es el ejemplo más visible en estos momentos por su fichaje de Mbappé, pero no es la única marca que está ganando notoriedad.
Puma, Hoka y New Balance han reforzado su presencia en distintas categorías, mientras On ha pasado de ser una compañía especialmente asociada al running a buscar nuevas fuentes de crecimiento en tenis y ahora también en fútbol. Reuters apunta precisamente a que el fichaje de Mbappé supone una apuesta de gran visibilidad, aunque entrar en un mercado dominado históricamente por Nike, Adidas y Puma plantea importantes dificultades.
Para Nike, por tanto, la pérdida de Mbappé es mucho más que la marcha de un patrocinado. Es uno de los ejemplos más visibles de cómo ha cambiado el mercado que durante años dominó.
La compañía sigue siendo un gigante, con más de 46.000 millones de dólares de ingresos anuales, y está intentando recuperar el crecimiento bajo la dirección de Elliott Hill. Su negocio mayorista, de hecho, aumentó un 6% en el conjunto del ejercicio fiscal 2026. La cuestión ahora es si Nike conseguirá recuperar el impulso perdido antes de que sus rivales consoliden el terreno que están ganando.
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