El Real Zaragoza le venció al Cartagena y sumó su tercer triunfo consecutivo, para acercarse ya a los puestos más altos de la Primera RFEF. El equipo de Ibai Gómez firmó la primera parte más completa de su temporada, pero no cumplió todo lo prometido hasta la segunda mitad. Después de coleccionar oportunidades, Óscar Ureña y Jaume Jardí se encontraron para marcar.
Una gran primera parte del Real Zaragoza
En el primer acto, Rubén Díez y Lucas Terrer movieron los hilos del partido. Díez, capitán ayer, afinó el último pase y bordeó el gol más que nadie. Terrer es un mediocampista total y ayer fue su alumno más aventajado. El canterano jugó e hizo jugar, con un fútbol hecho de talento y de grandes intenciones.
La conexión zaragozana, formada por Rubén Díez y Lucas Terrer, diseñó los planos del triunfo. Pero el golpe definitivo llegó por parte de otra sociedad, la que formaron Óscar Ureña y Jaume Jardí para ganar. Los dos extremos, con huellas en la cantera del FC Barcelona, coincidieron en la jugada de la verdad.
Ureña y Jardí, sociedad ganadora
Ureña vivía su primera titularidad y mostró que ha llegado a Zaragoza para desequilibrar. Posee el don del regate, una suerte que siempre será definitiva en este juego. Hábil y atrevido, puso en jaque al Cartagena hasta que llegó su hora. En el otro lado del espejo estaba Jaume Jardí, que posee un lanzallamas en su bota izquierda.
Inspirado como está, Jardí probó que en su catálogo también hay goles de cabeza. El chico de Reus sumó con ese recurso el tercer tanto en su cuenta y dejó otro registro todavía más especial: ha participado de forma directa en los seis goles que ha marcado el Zaragoza.
Un gol con pasado blaugrana
Ureña se deslizó, desbordó y midió su centro hacia el segundo palo. Allí llegó a la velocidad de la luz Jardí, para conectar un remate nítido e inapelable. Fue el único gol de un partido que debió tener muchos más y que se jugó bajo el dictado del Zaragoza.
Si el plan de juego se trazó a partir de sus medios (con Díez, Terrer y Ademo a un nivel muy alto), el gol fue cosa de Ureña y Jardí. Fichados para marcar la diferencia, el uno logró terminar la frase que había empezado el otro. En el momento más tenso, Ureña puso el partido boca abajo y Jardí mostró que, en este Zaragoza, es el mejor camino hacia los goles.














