Se cumplen noventa años del comienzo de la guerra civil. En los medios de comunicación, abundan comentarios y noticias sobre aquella tragedia. Después de haber repasado los libros que he leído sobre el tema, me ha parecido oportuno sugerir algunos títulos, con especial atención a los que pienso que tienen una notable calidad literaria. Habrá otros textos valiosos sobre los que no puedo opinar, puesto que no los he leído.
Comencemos por las novelas: entre las más conocidas, son clásicas Los cipreses creen en Dios y Un millón de muertos de José María Gironella. En 377 A, madera de héroe, Miguel Delibes escribe a partir de su experiencia en el Baleares. Agustín de Foxá, con Madrid de Corte a checa es el autor de una de las más destacadas desde la perspectiva de los nacionales, entre las que se puede citar también La soledad de Alcuneza de Salvador García de Pruneda y Plaza del Castillo de Rafael García Serrano.
Valiosas novelas son Réquiem por un campesino español de Ramón Sender, que se desarrolla en Aragón, y ¿Por quién doblan las campanas? de Ernest Hemingway, cuya acción transcurre en la sierra de Guadarrama. Buenas narraciones son La guerra del general Escobar y El anarquista indómito (la leyenda del ángel rojo) de José Luis Olaizola, Enterrar a los muertos de Ignacio Martínez de Pisón, sobre el asesinato de José Robles, intelectual republicano, por los comunistas estalinistas…; y, más reciente, Santander, 1936 de Álvaro Pombo, las cuatro bien documentadas, sobre sucesos reales; y Soldados de Salamina de Javier Cercas, acerca de Rafael Sánchez Mazas.
Otra de las más destacadas es Incierta gloria de Joan Sales (traducida del catalán y reeditada recientemente), un canto a la amistad en circunstancias dramáticas. Y una auténtica sorpresa: Celia en la revolución de Elena Fortún, editada póstumamente, donde se ofrece de un modo muy convincente la mirada de la popular protagonista sobre la contienda fratricida.
Entre las obras de tipo memorialista, hay que destacar La llama, tercera parte de La forja de un rebelde de Arturo Barea, sobre la guerra en Madrid. Wenceslao Fernández Flórez escribió sus vivencias en dos textos: El terror rojo (crónicas de 1938, desde Portugal) y la novela Una isla en el mar rojo. Impresionantes son los testimonios de Placido María Gil Imiziraldu, entonces novicio benedictino, en Un adolescente en la retaguardia, 1936-1939 e Iban a la muerte como a una fiesta, sobre el martirio de los monjes del monasterio de El Pueyo (Barbastro), en agosto de 1936. Otro testimonio importante lo ofrece Matanzas en el Madrid republicano del diplomático Félix Schlayer.
En cuanto a relatos cortos, hay que destacar A sangre y fuego de Manuel Chaves Nogales (con reciente edición ampliada), Días de llamas de Juan Iturralde y Partes de guerra, selección de treinta y cinco textos de autores españoles, elaborada por Ignacio Martínez de Pisón, entre los que figuran Francisco Ayala, Miguel Delibes, Ana María Matute, Ignacio Aldecoa, Andrés Trapiello…
La bibliografía sobre historia de la guerra civil es abundantísima. Entre los libros que tratan sobre la contienda en general, figuran los de Hugh Thomas, Paul Preston y Antony Beevor, entre otros. Esclarecedor me parece 40 preguntas fundamentales sobre la Guerra Civil de Stanley Payne. Ya sabes mi paradero, de Javier Cervera Gil, ofrece la visión de la guerra a través de las cartas de combatientes; y El tren de la muerte, de Santiago Mata, es un libro, bien documentado, sobre una de las masacres más aterradoras de agosto de 1936.
Acerca del asesinato de García Lorca, tema sobre el que se está escribiendo mucho, señalo los libros que he leído: El silencio de los Rosales de Gerardo Rosales (historia novelada), La calumnia, de Félix Grande, sobre Luis Rosales y su participación en la detención de Lorca, Los últimos días de García Lorca de Eduardo Molina Fajardo (reeditado recientemente) y Las trece últimas horas de la vida de García Lorca de Miguel Caballero Pérez.
Se están recordando menos, entre otros, los asesinatos de Muñoz Seca, de Ramiro de Maeztu, de Víctor Pradera, de Joaquín Amigo, que lo era de Lorca, al que unos milicianos despeñaron por el tajo de Ronda, el 27 de agosto de 1936, acerca del cual Ana Merino ha escrito la novela Amigo; o José María Hinojosa, probablemente el poeta más surrealista de la generación del 27, asesinado –-él, su padre y un hermano– en Málaga también por milicianos. Crímenes tan execrables como el de Lorca.














