El regreso progresivo a las obligaciones laborales y académicas tras las vacaciones de verano suele provocarcansancio, fatiga, tristeza, dificultad para concentrarse o alteraciones del sueño. Ante esta situación, Isabel Peralta, catedrática de la Universidad de Granada y coordinadora de Bienestar y Salud Mental, ha aclarado que este malestar no constituye un síndrome clínico, sino que representa un proceso normal de adaptación a una nueva situación.
Durante el periodo estival se produce una disminución de las exigencias cotidianas y un aumento del ocio, mientras que el retorno reactiva la carga mental y el trabajo acumulado. Por este motivo, Peralta invita a contextualizar la situación y reconocer la oportunidad de haber disfrutado del descanso como punto de partida para aplicar estrategias psicológicas efectivas.
Transición progresiva y hábitos flexibles
La experta ha recomendado afrontar este cambio de forma paulatina y, si resulta posible, regresar de las vacaciones dos o tres días antes para restablecer los horarios y hábitos. Asimismo, ha aconsejado evitar una autoexigencia excesiva durante las primeras jornadas, ya que intentar solucionar de golpe todos los asuntos pendientes incrementa el malestar.
Del mismo modo, la especialista insiste en la necesidad de no asociar de forma automática el trabajo con el malestar y las vacaciones con la felicidad. Para ello, subraya la conveniencia de mantener espacios de ocio diarios como dar un paseo, ir al cine o quedar con amistades, integrando el cuidado del sueño, la alimentación y la actividad física dentro de una rutina flexible.
Objetivos realistas para septiembre
En relación con los propósitos habituales de septiembre, la investigadora aconseja formular objetivos realistas y huir de esquemas rígidos basados en el todo o nada. En este sentido, los hábitos funcionan como una suerte de piloto automático que ayuda a organizar el día a día y disminuye la toma constante de decisiones sin transformarse en una carga adicional.
No pasa nada si hay días en los que nos sentimos más tristes, más cansados o con menos ganas»
Como mensaje final, Isabel Peralta anima a validar las emociones y a asumir las dificultades de reincorporación con naturalidad. «No pasa nada si hay días en los que nos sentimos más tristes, más cansados o con menos ganas. No hace falta estar siempre al cien por cien, felices y comiéndonos el mundo. Hay días que estamos peor y también tenemos que permitirlo», ha recordado la catedrática de la UGR.














