El Villarreal CF tiene un problema, y gordo. El Submarino de Iñigo Pérez no arranca, no consigue plasmar en resultados las buenas sensaciones de partidos como ante el Atlético y el Dortmund y, lo que es peor, las sensaciones ante la no consecución de los objetivos se traduce en inseguridad, desajustes y descontrol sobre el terreno de juego.
Es, al menos, la imagen que ofreció en la noche de este lunes el conjunto amarillo, que perdió claramente ante el Real Betis (1-2) en La Cerámica, en un encuentro que pudo terminar en goleada para el rival y en el que el meta Gulácsi fue el mejor. Y ya son cinco jornadas sin ganar.
El equipo de Iñigo Pérez no supo ni sostener la ventaja inicial con el gol de Gerard Moreno. Un espejismo. El Submarino se mostró como un equipo endeble, frágil en defensa cuyo rival le generó hasta 26 remates, siete de ellos muy claros, llevándose el triunfo con goles de Cucho y Natan. Y gracias.
El planteamiento
Nadie en el seno amarillo dudaba de que el partido ante el conjunto bético iba a ser complicado, pero la necesidad de lograr la primera victoria apremiaba. Iñigo fue con todo y apostó fuerte. Dejó como titular a Gulácsi en portería, introdujo a Carlos Romero pese a su inactividad –regresaba de lesión–, dejó a Saliba en el banquillo volviendo al doble pivote Comesaña-Gueye, y volvió a la fórmula Pepe y Buchanan en los extremos, Gerard con libertad de movimientos y Mikautadze como referencia arriba.
La primera parte fue de locos y un descontrol generalizado por momentos. El Submarino, que presionó arriba y estuvo mayor tiempo en campo rival, no era capaz de controlar el centro del campo, con un Betis agazapado atrás que aprovechó cada robo para salir en velocidad y crear peligro.
Poco control
Los de Iñigo no eran capaces de controlar las transiciones ataque-defensa y, al igual que en el resto de encuentros, a este Villarreal le hacen daño con muy poco.
Gulácsi y Valles fueron los protagonistas con varias buenas paradas y poste incluido de un trepidante inicio en el que al Submarino le anularon justamente dos goles a instancias del VAR por fuera de juego a Buchanan y Gerard.
Y precisamente fue el capitán groguet, casi a la media hora de juego, el que avanzaba a los amarillos tras una jugada de estrategia a la salida de un córner con centro de Gueye y asistencia con la cabeza de Renato Veiga.
VILLARREAL, 14/09/2026.- El defensa brasileño del Betis Natan Bernardo de Souza (i) celebra tras anotar el segundo gol de su equipo durante el partido de la quinta jornada de LaLiga que Villarreal CF y Real Betis disputan hoy lunes en el estadio de La Cerámica. EFE/Kai Forsterling / Kai Forsterling / EFE
El 1-0 auguraba un prometedor futuro para el Villarreal, pero nada más lejos de la realidad.
En el 30′, casi nada más centrarse, Gulácsi evitaba el empate a remate de cabeza de Cucho Hernández, gol de la igualada que no pudo abortar el húngaro en el 39. Ez Abde, que se fue demasiado fácil de sus rivales fusilaba al portero amarillo, que despejaba por bajo, pero el propio Cucho Hernández establecía el 1-1 a placer.
El Submarino entró en una fase de precipitación e imprecisiones que se tradujo, cuatro minutos después, en el 43′, en el 1-2 de Natan con el que el duelo se fue al descanso tras nuevo rechace de Gulácsi a la salida de un córner.
Demasiado frágil
El segundo acto arrancaba con la ilusión de ver a un Submarino dominador en busca del empate, y cierto es que lo intentó. Pero el Betis tenía la lección muy bien aprendida, ya que los de Pellegrini le dejaron todo el campo a los groguets, que no estuvieron demasiado atinados a la hora de generar acciones reales de peligro.
Antes de ser sustituidos lo intentaron Buchanan y Mikautadze sin acierto. Iñigo movió ficha y refrescó al equipo con Saliba, Moleiro y Oluwaseyi a la hora de juego, y más tarde con Freeman y Ayoze, pero los intentos groguets morían en un «uuuyyyy» de la grada.
Todo lo contrario en el área amarilla. Cada pérdida se tradujo en una acción de peligro del Betis y en múltiples manos a mano ante Cucho, Deossa (dos), Antony, Bellerín…, todos ellos solventados por un Gulácsi espectacular.
El guardameta húngaro evitó un resultado mucho más abultado de un Villarreal cuyo juego y puesta en escena fue muy preocupante, especialmente en la fragilidad defensiva que demostró a un Betis que le perdonó la goleada. ¡Iñigo, tenemos un problema!
Fuente: El Periódico de Mediterráneo








