Los valores democráticos están retrocediendo a nivel mundial. Esta es la principal conclusión del último informe del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA Internacional), una organización intergubernamental internacional con sede en Estocolmo que valora anualmente el desempeño democrático de los países del globo. El informe ha confirmado una tendencia negativa que se está detectando desde hace años y que se ha acelerado tras la llegada a la Casa Blanca del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Casi la mitad de los 30 indicadores que la organización utiliza para medir la democracia en Estados Unidos cayeron a sus niveles más bajos desde que comenzó el informe anual en 1975, entre ellos el acceso a la justicia, la igualdad económica, la libertad de expresión, la libertad de prensa y la independencia judicial. Este descenso, aseguran los autores, se debe a la concentración de poder por parte del Ejecutivo y al debilitamiento de sus contrapesos democráticos.
«Lo que hemos visto fundamentalmente en Estados Unidos es un proceso por parte de la Administración Trump de activamente subvertir todas las normas de control del ejercicio del poder político», explica a EL PERIÓDICO el secretario general de IDEA Internacional, Kevin Casas-Zamora. «Y no solo eso, sino que ese proceso de subversión de normas tiene un correlato a nivel internacional», añade.
Contagio internacional
El informe, titulado ‘El Estado Global de la Democracia 2026: Democracia en una era de conflicto’, alerta de que el alejamiento de Washington del multilateralismo y del orden internacional basado en normas ha envalentonado, al mismo tiempo, a los líderes autoritarios y populistas en todo el mundo. Algo que ha afectado a la calidad democrática mundial. «Lo que pasa en Estados Unidos tiene implicaciones globales. Lo hemos visto en muchos casos anteriores. El fenómeno Trump está contagiando a otros países y a otros líderes a hacer lo mismo», señala Casas-Zamora.
En términos globales, el documento advierte del deterioro en varios parámetros de medición de la calidad democrática. La independencia judicial ha caído a su nivel más bajo en 36 años y la celebración de elecciones libres y transparentes bajaron hasta un nivel que no se había registrado desde hace tres décadas, un dato parecido al de la libertad de prensa y el acceso a la justicia.
Este debilitamiento tiene consecuencias no sólo sobre la salud democrática global, sino que también incrementa el riesgo de conflictos. «El riesgo de conflicto está especialmente en la franja de países de desempeño medio y bajo desde el punto de vista democrático. Y lo que está sucediendo es que con el descenso de la calidad de la democracia en el mundo, esa franja se está expandiendo», alerta Casas-Zamora. «Una Rusia genuinamente democrática, con frenos y contrapesos, con libertad de prensa, con una sociedad civil activa y organizada, no hubiera invadido Ucrania. Es tan brutalmente directo como eso».
Brotes de optimismo
El año 2025 fue el undécimo año consecutivo en el que más países mostraron un descenso neto en el desempeño democrático, en vez de una mejora. Es la caída consecutiva más larga desde que comenzaron los registros. Pero el informe también deja espacio para el optimismo y destaca el trabajo de algunos países para mejorar su desempeño democrático, muchos de ellos en el Sur Global. Nepal, Siria o Bangladesh son algunos ejemplos.
“Hay razones para estar preocupados, pero también tenemos que ser muy conscientes de que vivimos en un mundo muy volátil, donde procesos de apertura política favorables a la democracia se producen de la noche a la mañana”, asegura el secretario general de la organización. “No es cierto que este proceso de descenso democrático sea inevitable ni que sea permanente. Hay cierta esperanza de que la situación cambie o se revierta un poco esa tendencia en los próximos años”, sentencia.
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