Baloncesto
ESPAÑA 66-76 ESTADOS UNIDOS
Las norteamericanas, que no pierden un partido oficial desde hace 20 años, solventaron la papeleta con un arreón en el último cuarto (66-76). La Selección peleará con Alemania por el bronce.
Hay derrotas que se miden en marcadores y otras que quedan cinceladas en la historia con el pulso firme del heroísmo. La selección española rozó lo que nadie consigue desde hace exactamente dos décadas y mantuvo en jaque a Estados Unidos (66-76) durante 35 minutos inolvidables en la Uber Arena de Berlín.
Ante una superpotencia que no conoce el yugo de la derrota desde 2006, España saltó a la pista sin complejos. Las jugadoras de Miguel Méndez estaban dispuestas a profanar el guion del gigante norteamericano y a pelear por una gesta que parecía imposible.
El plan de partido rozó la perfección táctica desde el salto inicial. La selección española aplicó una defensa asfixiante que maniató por completo el perímetro estadounidense, reduciéndolo a un paupérrimo 16% de acierto en triples (apenas 3 de 19 intentos).
𝐆𝐑𝐀𝐂𝐈𝐀𝐒 por hacernos soñar.
𝐆𝐑𝐀𝐂𝐈𝐀𝐒 por hacernos disfrutar.
❤️🇪🇸 España cae ante Estados Unidos en las semifinales del #FIBAWWC y luchará mañana por el bronce ante Alemania. (66-76) pic.twitter.com/ad3e76ue9I
— Movistar Plus Deportes (@MPlusDeportes) September 12, 2026
A este muro defensivo se sumó un esfuerzo titánico para tutearlas bajo los aros. En la siempre difícil batalla del rebote, España logró un empate casi técnico (34 capturas frente a las 35 de EEUU), lo que le permitió mirar a los ojos al coloso sin pestañear y mandar en el marcador durante casi ocho minutos del choque.
Tras llegar al descanso con las espadas en todo lo alto (36-39), el gran estallido de orgullo llegó a la vuelta de los vestuarios. Un brillante parcial de 22-19 en el tercer cuarto colocó un electrizante 58-58 a falta de solo diez minutos para el final, desatando el pavor real en un banquillo americano descolocado.
Reacción norteamericana
Sin embargo, el enorme desgaste físico y la severidad en la línea de personal terminaron por decantar la balanza en el tramo decisivo. El castigo de las 23 faltas sancionadas a las españolas pasó demasiada factura en los últimos cinco minutos.
Estados Unidos supo aprovechar ese salvavidas para cimentar su despegue definitivo desde el tiro libre, logrando 27 aciertos en 33 intentos. Así, un duro parcial de 8-18 en el último asalto terminó por cerrar el definitivo 66-76.
El bocinazo final dejó lágrimas de impotencia en el parqué, pero también la certeza poética de haber hecho tambalear a un gigante imbatible. Una decepción efímera, porque la travesía en la capital alemana no se detiene aquí.
Con la cabeza muy alta y el honor intacto, la selección española disputará este domingo frente a la anfitriona Alemania la batalla por la medalla de bronce. Un metal mundialista espera como premio más que justo para un grupo de guerreras que demostró al planeta entero que a la eternidad también se la puede mirar de tú a tú.












