Cero de doce para el Andorra, al que le pueden entrar las urgencias tras verse superado por un filial vasco que fue muy superior en la primera mitad y dejó el partido prácticamente sentenciado.
Todavía no hay ni rastro de aquél Andorra que maravilló a todos y goleó al Ceuta en la jornada inaugural. Se ha borrado de un plumazo. Como lo demostró el Ssanse, ya en los primeros compases, en las botas de un Dani Díaz que se sacó un golazo de la chistera.
El tanto vasco prosiguió con una mejora del juego de los suyos, que habían empezado cediendo terreno frente al Andorra, pero a los que el gol les hizo serenarse y mejorar sus prestaciones.
Y en una de estas acciones, llegó el segundo. El filial superó la presión alta de los tricolores, y Astiazarán batió a Pau López para doblar la diferencia. Sin tiempo de reacción, llegó el tercer mazazo para los andorranos, con un balón perfecto del propio Astiazarán para que Rupérez marcara el tercero antes del descanso.
Lo intentó Carles Manso en el entretiempo moviendo el banquillo, incoporando a Quintana, Lautaro y Rijkhoff, pero el experimento fue infructífero.
Con el paso de los minutos, el Andorra mejoró su juego, y acabó encontrando el tanto de Lautaro a falta de veinte minutos. Pese a ello, fue una reacción de mecha corta, pues el Sanse tiró de una experiencia inusitada para trabar el encuentro e imposibilitar que los locales se metieran de lleno en la lucha por los puntos con un segundo tanto que nunca llegó.













