Pedro Sánchez ha logrado enterrar la cacofonía entre Defensa e Interior para pactar un mensaje coordinado sobre la inexistencia de alertas previas del CNI que anticipasen la dimensión de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, pero sigue sin conseguir rebajar la preocupación entre las filas socialistas por la gestión de la crisis. Las tensiones continúan creciendo por el desgaste acumulado cuando los candidatos a las alcaldías y comunidades autónomas se sitúan en la pista de salida preelectoral para los comicios del próximo mes de mayo. De ahí que crezca la presión para que las generales se celebren antes.
La desclasificación de documentos de inteligencia ha generado todavía más confusión y ansiedad ante la falta de recursos para salir del socavón. Un malestar entre cargos territoriales y futuros candidatos del PSOE ya se dejó sentir entre los numerosos “versos sueltos” que apoyaron las manifestaciones en solidaridad con Ceuta el pasado miércoles saltándose la orden de Ferraz. Incluso en la dirección federal hay quien desliza autocrítica a nivel comunicativo y por “pegarse tiros en el pie” con el choque público que han protagonizado dentro del Consejo de Ministros Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles.
La dimisión del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz, tras afirmar que alertó de las alertas previas del CNI, no hace más que arrojar dudas sobre la interpretación de Moncloa del contenido de los informes y su versión de que no se dio traslado a los superiores. La división del partido en la ciudad autónoma ya venía de atrás y en alguna federación se preguntan cómo va a poder recuperarse tras esta crisis, con el temor de un contagio generalizado en las siglas. ERC , Podemos y Compromís, socios de investidura de Sánchez, han cuestionado la falta de dimisiones entre cargos de más responsabilidad.
Sin visos de retomar la iniciativa política, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tendrá refugio en la agenda internacional al desplazarse a Nueva York para participar en la semana de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, que se celebrará del 22 al 26 de septiembre. La siguiente semana está previsto un viaje de Estado a España del presidente francés Emmanuel Macron, entre los días 29 y 30. Está pendiente de concretar la fecha del viaje del Rey a Ceuta y Melilla. Mientras tanto, el Gobierno intenta desbloquear con los grupos parlamentarios algunas carpetas con medidas de impacto, como el decreto de vivienda.
Más allá del siempre crítico Emiliano García-Page, presidente socialista de Castilla-La Mancha, la falta de proactividad en varias federaciones socialistas a la hora de defender la gestión del Gobierno en esta crisis da cuenta de las tensiones. No son pocas las que desean ir a las urnas de las municipales habiendo despejado antes las claves nacionales para evitar un efecto arrastre. Ante la falta de garantías sobre esta prerrogativa del presidente del Gobierno, en uno de los territorios consultados avisan que de no adelantar las generales, Sánchez tendría más complicado el apoyo territorial para seguir al frente de la secretaría general en caso de salir de Moncloa.
Recuperar la normalidad
En Ferraz se trasmite que respecto a la posibilidad de comicios generales antes o después tiene sus “pros y contras”. Además apuntan que deberá estar el terreno despejado, sin crisis abiertas antes de convocar, y analizarse la “coyuntura” del momento. “Yo siempre digo que prefiero ir a elecciones con el PSOE en el Gobierno de España”, defienden desde una de las secretarías autonómicas más afines a Sánchez.
El mensaje que se sigue desplegando, como trasmitió el propio jefe del Ejecutivo a los diputados, senadores y eurodiputados en la reunión interparlamentaria de arranque de curso, es el de movilizar al electorado contra la “alianza involucionista ultra”. Con el campo de juego situado en la dicotomía del progreso frente a “recortes en derechos y libertades, privatizar el Estado de bienestar y fracturar la convivencia”.
La prioridad es ahora la recuperación de la normalidad en Ceuta con la reubicación en centros de acogida de los migrantes que todavía permanecen en las calles para superar la crisis humanitaria y comenzar a coger aire. Un proceso que se intenta agilizar desde el mando único con el objetivo de repatriar cuanto antes y en el marco de la ley a quienes no tengan derecho a asilo.
Suscríbete para seguir leyendo












