El Manchester United cumplió los pronósticos en su regreso a la Champions tras dos campañas de ausencia con una cómoda goleada al Sabah, debutante en la máxima competición continental. El equipo de Michael Carrick sometió a su rival desde el pitido inicial en una actuación coral convincente pero no pudo abrir la lata hasta el minuto 27, cuando Cunha culminó una eléctrica combinación ofensiva en la que participaron previamente Mbeumo, Sesko, Bruno Fernandes y Dorgu, autor de la asistencia.
El combinado azerbaiyano, aseado y bien trabajado con el balón pero demasiado tierno en defensa, mostró buenas maneras combinando desde atrás pero solo pudo amenazar una vez la portería de Lammens. Con 1-0 en el marcador, Mickels perdonó un remate de cabeza muy claro en el segundo palo para alivio de la parroquia de Old Trafford (35′).
El susto espabiló a los Red Devils, algo relajados después de verse por delante en el marcador, y al filo del descanso apretaron el acelerador para marcar dos goles en dos minutos y dejar el partido visto para sentencia. El 2-0 lo anotó Bruno Fernandes al finalizar otra excelente maniobra asociativa (43′) y después Sesko hizo bueno un pase al espacio de Mbeumo para marcar el 3-0 tras regatear al meta Pokatilov (45′).
Con los deberes hechos en los primeros 45 minutos, el United bajó un par de marchas el ritmo tras el paso por los vestuarios. El Sabah, sin nada que perder, salió a morder pero no le alcanzó para poner en aprietos a su rival. A los de Carrick les bastaba con ir al trantrán para ir sumando ocasiones y en una jugada a balón parado Lisandro Martínez marcó el cuarto tras un infortunio de Pokatilov. Al portero se le quedó enredada la pelota entre las piernas tras dos rebotes y el central argentino aprovechó el error para marcar a placer (68′).
A la espera de hacer frente a rivales de más tronío en la fase liga, con el Bayern y el Atlético como principales amenazas, el United selló una cómoda goleada para hacer pie en la competición. Bien armado por la dupla Mainoo-Tielemans en la medular, la maquinaria ofensiva liderada por Cunha, Bruno, Mbeumo y Sesko se divirtió a costa de un frágil Sabah que pagó su inexperiencia en uno de los escenarios más emblemáticos de la competición.











