Tras someter a los kurdos, al-Julani pasó a su siguiente objetivo

La provincia de Suwayda, en el sur de Siria, bastión de la comunidad drusa del país —la región conocida como el Monte de los Drusos—, atraviesa actualmente una grave crisis humanitaria después de quedar sometida a un bloqueo prácticamente hermético. Abu Muhammad al-Julani, quien encabeza Siria, se fijó un objetivo tras la toma del poder que protagonizó en diciembre de 2024: eliminar todos los centros de poder del país e imponer la ley islámica, al tiempo que excluye a las minorías del escenario político.

Después de las matanzas de alauitas y drusos, y tras lograr someter a los kurdos, ahora concentra sus esfuerzos en desarticular a los drusos, provocar divisiones entre ellos e incluso hacerse con el control de la provincia de Suwayda. Todos recordamos la matanza perpetrada hace aproximadamente un año y medio contra nuestros hermanos drusos. Actualmente, el régimen sirio ejerce una enorme presión sobre la provincia para obligarla a someterse.

La provincia drusa de Suwayda, o región de Bashán, se ha convertido en el último gran obstáculo para el pleno control del régimen. Los kurdos se integraron en las estructuras del régimen, mientras que los alauitas fueron reprimidos con brutalidad y sufren diariamente hostigamientos y asesinatos. Solo los drusos continúan constituyendo una oposición al régimen.

Hace apenas dos semanas, el líder de los drusos de Siria, el jeque Hikmat al-Hijri, afirmó que la comunidad drusa siria se considera parte de Israel: «Somos parte inseparable del Estado de Israel. Incluso en nuestra fe somos socios de este Estado, el Estado de Israel», declaró al-Hijri.

Además, todo druso, tanto en Israel como en Siria, sabe con certeza que, de no haber sido por la intervención israelí, el régimen sirio y sus aliados beduinos de la zona de Daraa habrían exterminado a todos los drusos. Israel ha impedido en más de una ocasión que los drusos fueran aniquilados. El primer ministro y el ministro de Defensa han declarado que los drusos son una línea roja para Israel. Sin embargo, en los últimos días, el régimen de Damasco, con respaldo turco, ha instalado puestos de control en las vías de acceso a la provincia. En el video adjunto pueden verse decenas de vehículos militares de fabricación turca.

Desde hace varios días, el régimen sirio impide la entrada en la provincia de suministros como harina, medicamentos, combustible y otros productos esenciales. Numerosos puestos de control de la seguridad interior siria han sido instalados en la carretera Damasco-Suwayda y bloquean tanto las salidas de Suwayda como el acceso a la provincia. La escasez ya se hace sentir. Durante las últimas 24 horas se interrumpió el bombeo de agua en Suwayda, se registraron cortes y alteraciones en el suministro eléctrico y tampoco funciona el generador del hospital de Suwayda. La situación humanitaria se deteriora, las existencias no se reponen y ya hay escasez de alimentos.

No cabe duda de que los drusos de Suwayda no tienen otro auxilio que Israel, mientras la comunidad mantiene contacto directo y continuo con quienes toman las decisiones en Israel. Los estadounidenses, y en particular el enviado Tom Barrack, abandonaron hace tiempo a las minorías. Barrack, considerado muy cercano a Erdoğan, menosprecia a las minorías y brinda pleno respaldo tanto al régimen sirio como a quien lo encabeza.

Ante esta situación, a los drusos no les queda más que Israel. El ministro de Defensa debe ordenar a las FDI que hagan llegar alimentos y combustible a la provincia de Suwayda mediante envíos que incluyan también armas y drones. La protección de los drusos de Suwayda es, ante todo, una obligación moral y también una necesidad de seguridad. Israel no tiene interés en ver a los soldados de Daesh integrados en las fuerzas del régimen apostados junto a su frontera.

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