El Gobierno de Reino Unido, liderado por Andy Burnham, ha anunciado este martes que vetará el comercio con los asentamientos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este pese a las amenazas de Israel si llevaba a cabo este tipo de medidas. Ed Miliband, ministro de Exteriores británico, ha prometido dureza con los extremistas anunciando el veto en la Cámara de los Comunes: “El Gobierno laborista no ha hecho suficiente. Hoy arranca el comienzo de un nuevo enfoque, que no solo denuncia la injusticia y el sufrimiento, sino que actúa. Y al adoptar esta postura, quiero hacer una distinción muy clara: nuestro desacuerdo no es con el pueblo de Israel, nuestro desacuerdo es con la conducta de su Gobierno”.
Miliband se ha presentado como “orgulloso británico judío” y ha denunciado “la limpieza étnica” por parte de los colonos israelíes, razón por la que ha prometido contundencia contra las políticas del Gobierno de Benjamin Nentanyahu. “Hoy puedo anunciar que introduciremos una prohibición de importar productos procedentes de asentamientos ilegales en los territorios ocupados. Para ello, estableceremos un nuevo régimen integral de sanciones con las correspondientes excepciones por motivos religiosos”, ha sostenido.
Según la BBC, los productos más exportados desde estos asentamientos ilegales son dátiles, mangos, aguacates, uvas, vino, aceite de oliva y productos de consumo. Aunque estos son fáciles de identificar, las sanciones serán más complicadas en el caso de los servicios.
Al respecto, Miliband ha afirmado que este paso permitirá medidas contra empresas y personas concretas que “proporcionen servicios como construcción, infraestructuras, financiación o bienes inmuebles para la expansión de los asentamientos”. “A quienes financien o faciliten asentamientos ilegales, quiero decirles lo siguiente: se enfrentarán a toda la fuerza de las sanciones de Reino Unido. Los asentamientos son ilegales. No deberían promoverse en nuestro país”, ha sentenciado.
El ministro británico ha insistido, a su vez, en que Reino Unido quiere preservar la solución de los dos Estados y establecer un enfoque más estricto con la violencia de los colonos, para que, de este modo, las relaciones económicas reflejen el rechazo a la política de asentamientos. Así, ha subrayado que la solución de los dos Estados “se basa en la convicción explícita de que la única vía hacia la seguridad para ambos pueblos es vivir uno al lado del otro en coexistencia pacífica, con libertad, seguridad y autodeterminación”.
De esta forma, Reino Unido replica a un movimiento similar llevado a cabo por países como España, Irlanda, Bélgica y Países Bajo. En total, once países europeos han mostrado su preocupación por el deterioro de la situación en Cisjordania y han anunciado su intención de restringir el comercio de bienes procedentes de los asentamientos israelíes considerados ilegales bajo el derecho internacional.
En un comunicado conjunto, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Canadá, España, Suecia, Dinamarca, Islandia, Irlanda, Polonia, Portugal y Noruega se comprometieron a aprobar medidas nacionales o a apoyar medidas europeas, aunque desde la Unión Europea, con las reticencias de los gobiernos de Alemania, Italia y República Checa, no se ha adoptado una posición común más allá de la condena retórica de los asentamientos ilegales.
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