El regreso de Enrique de Inglaterra y Meghan Markle al Reino Unido no supone también su vuelta a la primera línea de la monarquía británica. Carlos III ha querido despejar cualquier duda sobre el papel que ocuparán su hijo y su nuera y lo ha hecho mediante una carta en la que recuerda que los duques de Sussex continúan fuera del grupo de miembros activos de la Familia Real, fuera de ‘The Firm’ (La Firma), tal como se conoce al núcleo operativo y financiero de la familia real británica. Una aclaración que, por el momento y la forma en que se ha producido, ha causado «sorpresa» en Enrique y Meghan.
La circular, difundida el lunes 7 de septiembre por el Lord Chambelán, Lord Benyon, siguiendo instrucciones del rey, fue remitida a departamentos del Gobierno británico y representantes institucionales para aclarar cuál debe ser el tratamiento de los Sussex después de su reciente regreso al país. El Palacio sostiene que se habían recibido diversas consultas al respecto y que el objetivo era evitar cualquier duda o confusión.
El mensaje de Buckingham Palace es inequívoco: «La situación acordada en 2020 no ha cambiado». Enrique y Meghan no son miembros en activo de la Familia Real británica, sus tratamientos de Alteza Real permanecen en suspenso y sus actividades profesionales, comerciales o benéficas se desarrollan a título estrictamente privado. La carta resume su posición equiparándola a la de ciudadanos privados con intereses comerciales y filantrópicos.
Los duques de Sussex, Enrique y Meghan Markle. / CONTACTO PHOTO / Europa Press
La «sorpresa» de Enrique y Meghan
Más que el contenido de la comunicación, conocido desde su salida de la Casa Real hace seis años, lo que habría incomodado a los Sussex es el momento elegido para hacerla pública y el escaso margen con el que han sido informados.
Según fuentes próximas al matrimonio citadas por ‘People’, el equipo de Enrique y Meghan recibió la carta a las 13.59 horas del lunes. Unos veinte minutos después remitió varias preguntas a Palacio, entre ellas si el documento ya había empezado a circular, ya que pretendían informar previamente a la pareja y aclarar algunos aspectos de su contenido.
El equipo consiguió contactar con Enrique a las 15.09 horas, después de que este hubiera estado reunido. Solo dos minutos más tarde, a las 15.11, recibió la confirmación de que la carta ya había sido distribuida a los medios. Un portavoz de los duques admitió posteriormente que estaban «un poco sorprendidos» por no haber sido avisados con antelación.
Desde Palacio ofrecen una lectura diferente. Fuentes de la institución recalcan que el documento sí fue enviado al equipo de los Sussex antes de hacerse público y subrayan que no contiene ninguna modificación de las condiciones establecidas cuando Enrique y Meghan abandonaron sus funciones oficiales en 2020. No se trataría, por tanto, de una nueva decisión de Carlos III, sino de recordar públicamente las reglas que continúan vigentes.

El rey Carlos III y la reina Camila, durante su asistencia al encuentro anual de Braemar en Braemar, Escocia central, el pasado 5 de septiembre. / ANDY BUCHANAN / AFP
Debate sobre su seguridad
La publicación llega además en un momento especialmente delicado para la seguridad de Enrique y Meghan en el Reino Unido, uno de los asuntos que más ha enfrentado al príncipe con las autoridades británicas desde su salida de la familia real.
Enrique lleva años reclamando poder recuperar para él y para su familia protección policial oficial cuando se encuentran en territorio británico. La cuestión no depende directamente de Carlos III ni de Buckingham Palace, sino del comité encargado de determinar los dispositivos de seguridad para miembros de la familia real y otras personalidades, conocido como RAVEC, y de las autoridades competentes del Ministerio del Interior.
Ese organismo tiene previsto volver a abordar la situación de los Sussex coincidiendo con su nueva etapa en el Reino Unido. El asunto implica, entre otras cuestiones, determinar en qué circunstancias podrían disponer de protección policial sufragada con fondos públicos, después de que dejaran de contar automáticamente con ese dispositivo al abandonar sus funciones como miembros activos de la monarquía.
La propia carta establece una separación expresa en este terreno. Las consultas de organismos oficiales sobre el trato que debe dispensarse a Enrique y Meghan -especialmente cuando pueda ser necesario recurrir a fondos públicos- deberán dirigirse a Buckingham Palace, mientras que cualquier cuestión operativa relacionada con su seguridad corresponde a las autoridades policiales.
Desde el entorno de los duques existe inquietud por que la insistencia pública en definirlos como ciudadanos privados pueda influir en el debate sobre su protección. Buckingham Palace, sin embargo, desvincula ambos asuntos y sostiene que las decisiones sobre seguridad no corresponden al rey.
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