El fútbol de élite es tan complicado como injusto. Es una ciencia que no tiene lógica, pero en la que sí hay una máxima: si perdonas, la pagas, y al mínimo error, el rival te sentencia. Eso le sucedió al Villarreal CF en su estreno en su sexta participación en la Liga de Campeones. El Submarino dio la cara en un templo como el Westfalenstadion, donde los de Iñigo Pérez fueron superiores por momentos al Borussia Dortmund, al que tuvieron contra las cuerdas, pero los errores en ambas áreas terminaron por dejar en nada un buen debut en la Champions.
Oluwaseyi, Mikautadze, Comesaña, Pepe y Buchanan, este en dos ocasiones, perdonaron a un equipo alemán que apeló a Guirassy, como la pasada campaña, para ajusticiar a un Submarino que concedió un gol en propia puerta y un penalti, tan evitable como riguroso, para irse derrotado por 3-2. Lo mejor, la personalidad y la buena imagen, así como el notable debut de Gulácsi. Por contra, se concedió mucho atrás y se desperdiciaron demasiadas ocasiones.
El planteamiento
La mala dinámica de juego y resultados obligaba a Iñigo Pérez a mover el árbol. El Submarino necesitaba otro aire y frescura en todas sus líneas, y la verdad es que el planteamiento inicial le salió a pedir de boca el técnico navarro.
El míster amarillo realizó una pequeña revolución en el once, con hasta siete novedades con respecto a la derrota ante el Deportivo. La más esperada era la del guardameta Péter Gulácsi, que estrenó titularidad con el Villarreal en detrimento de un castigado mental y deportivamente Luiz Júnior.
Iñigo apostó por dos defensas de velocidad y garra como Mouriño y Pau Navarro para acompañar a Renato Veiga y Cardona en la zaga, un devolvió al once a Comesaña junto a Pape Gueye, cambiando el dibujo a un 4-2-3-1, con la gran novedad de Nathan Saliba de enganche entre líneas, Buchanan y Oluwaseyi en los extremos y Mikautadze con movilidad arriba.
La primera parte fue de color gris, el de la segunda equipación que lució el conjunto ‘groguet’. Los tres centrocampistas se adueñaron del esférico y la velocidad de Buchanan, Oluwaseyi y Mikautadze sorprendió a un Dortmund que tuvo en el central francés Gadou en su muro particular.
Los de la Plana Baixa sorprendieron con un primer cuatro de hora muy bien puestos y con verticalidad, gozando de hasta tres buenas oportunidades a remates de Oluwaseyi, Gueye y especialmente una de Mikautadze, que solo en área pequeña remató flojo.
La media hora final del primer acto fue un intercambio de posesiones sin que el Submarino sufriera en exceso. El conjunto de Iñigo hizo bien la presión arriba y replegó con celeridad en las transiciones ataque-defensa, evitando que Gulácsi tuviera trabajo.
Sí que intervino el meta húngaro cerca del descanso, en un mano a mano que le sacó a Guirassy, en las más clara de los locales, respondiendo al trallazo de Buchanan que sacó el portero local Kobel con una gran mano evitando el 0-1 cuando se colaba por la escuadra.
El segundo acto, intercambio de golpes
La segunda mitad fue un correcalles. Los alemanes salieron apretando y Beier ponía un pase de la muerte en el 53’ que Renato Veiga se introducía en su propia portería. Un 0-1 que pudo igualar Oluwaseyi, que mandó fuera solo en remate de cabeza, así como un buen tiro de Comesaña que el meta Kobel mandó a córner. Un saque de esquina ejecutado por Mikautadze que Mouriño embocó a la red de gran cabezazo: 1-1 en el 66.
Quedaba casi media hora y el intercambio de golpes cayó en favor de los germanos. Buchanan perdonó por dos veces, Gulácsi mantenía el empate a remates de Fábio Silva y Guirassy, siendo ambos los ejecutores del 2-1, con pase del portugués y gol del guineano en el 80’. Un mazazo que se amplió con el penalti de Mouriño al propio Guirassy (agarrón hubo, aunque por parte de ambos), que el africano no desperdició con el 3-1 a falta de cinco minutos.
El Villarreal no bajó los brazos y lo intentó hasta el final. Pepe se inventó una falta en el 93′ y su disparo lo anotó en su portería, sin querer, el local Guirassy. Un 3-2 que pudo ser un 3-3 si Renato Veiga, un el 94, no hubiera fallado su remate solo ante Kobel. El Submarino tuvo un buen debut de Champions, pero perdonó demasiado en ambas áreas y lo terminó pagando.
Fuente: El Periódico de Mediterráneo








