Es el acontecimiento del año en Londres, la exposición que puede batir todos los récords en una ciudad poco dada a dejarse impresionar —se esperan hasta 7,5 millones de visitantes— y transformar lo que popularmente se conoce como el primer tebeo de la historia, la mayor batalla jamás bordada, en vistoso laboratorio de la nueva diplomacia cultural. «Cuando nuestras sociedades dudan, necesitamos lugares y obras de arte que nos permitan contemplar juntos de lo que la humanidad es capaz de crear y transmitir», resumió el presidente francés, Emmanuel Macron, durante la ‘première’ institucional, el pasado día 2, de la exposición que durante diez meses permitirá ver en la capital inglesa el Tapiz de Bayeux.
La conquista normanda de Inglaterra y la batalla de Hastings de octubre de 1066, tal y como quedó fijada en el siglo XI en una imponente tela de lino de 70 metros de largo y 350 kilos de peso. Casi 60 escenas exquisitamente bordadas en las que aparecen 626 personas, 737 animales, una de las primeras representaciones artísticas del cometa Halley y, como se entretuvo en inventariar el profesor de Historia Medieval de la Universidad de Oxford, un total de 93 penes. También la friolera de 6 mujeres, solo 3 en el friso central y únicamente una con nombre. Por virilidad que no quede.
Detalle del tapiz que se exhibe en el British Museum / AFP
Junto a Macron, subrayando la excepcionalidad del acontecimiento, el rey Carlos III y el primer ministro británico, Andy Burnham. «La historia del tapiz habla de ambición e incertidumbre, de juramentos, de viajes, de barcos, consejos, reyes, cometas y consecuencias. Sin embargo, no es meramente una historia británica, tampoco una normanda», dijo el monarca. El tapiz, que solo había abandonado Francia en dos ocasiones —bajo el mandato de Napoleón en 1803 y durante la ocupación nazi en 1941 y 1944—, cruza ahora el Canal de la Mancha aprovechando las obras de rehabilitación del museo normando que lo acoge de forma regular y, sobre todo, que Francia e Inglaterra vuelven a estar a partir un piñón tras la calamidad del Brexit.
100.000 entradas en un día
«Por primera vez desde su creación hace casi mil años, el Tapiz de Bayeux ha regresado a Inglaterra», celebra el British Museum, incapaz de disimular el entusiasmo que ha despertado una exposición que acumuló colas digitales de hasta 80.000 personas cuando salieron las entradas a la venta, vendió 100.000 tickets en un solo día y, con todo agotado hasta diciembre, ya ha recaudado 2,5 millones de libras. Para cuando salgan a la venta las nuevas tandas de entradas, en octubre y enero, los potenciales espectadores ya habrán sido irradiados por unos titulares que no hacen más que exaltar la emoción y alimentar el FOMO. «Una obra maestra pasmosa, emocionante y aterradora que sacude la tierra», ha escrito, discreto, el crítico de arte de ‘The Guardian’. «Una experiencia magnífica e impactante», sintetiza su colega de ‘The Times’. «Este será, sin duda, el año más importante en la historia del museo», llegó a decir el presidente del patronato y exministro de Economía, George Osborne. Hasta la fecha, el récord de la institución lo ostenta ‘Treasures of Tutankhamun’, con 1,7 millones de visitantes.
Este será, sin duda, el año más importante en la historia del museo»
El propio museo, qué menos, se ha dejado llevar por la pleamar de euforia y ha producido un clip promocional en el que las huestes de Harold de Wessex y Guillermo el Bastardo cobran vida ante la atónita mirada de la actriz y presentadora Claudia Winkleman, recién ‘fichada’ como guarda de seguridad de la institución. «¿Tiene experiencia tratando con personajes increíbles?», le preguntan. La respuesta, a partir del 10 de septiembre, cuando se inaugure de forma oficial la que ya se presenta como una muestra única e irrepetible. ¿Increíble? También.
De película fue, de hecho, el traslado del tapiz, escoltado por la policía francesa desde una localización secreta y transportado hasta Londres en una caja climatizada y antivibratoria. Preocupaban, y mucho, los 30 desgarros, las 24.000 manchas y los cerca de 10.000 agujeros documentados. De ahí el seguro de 800 millones de libras suscrito por el gobierno británico. El traslado, sin embargo, se completó sin mayores sobresaltos y la joya medieval luce ya bajo una mampara de alta calidad a prueba de reflejos. «La exposición es perfecta. Está desplegado en su vitrina, a lo largo de una galería, a la que se accede tras una introducción arqueológica con armaduras, citas de crónicas y pantallas informativas. Desde un parapeto, se aprecian los colores del tapiz: rojizos, verdes, amarillos; después, simplemente se empieza desde el principio y se sigue la historia hacia la derecha. Rodeado de oscuridad e iluminado con una luz finamente ajustada, el tapiz de Bayeux resplandece», relata, extasiado, el crítico Jonathan Jones.
Réplica victoriana (sin penes)
Inspirado en la Columna Trajana y elaborado entre 1066 y 1082 supuestamente por encargo del obispo Odón de Bayeux, hermanastro de Guillermo el Conquistador, el Tapiz de Bayeux recrea la vida de la Inglaterra del siglo XI y relata todo el proceso de conquista de la isla, desde la muerte de Eduardo el Confesor hasta la traición de Harold Godwinson y su enfrentamiento con Guillermo, entonces duque de Normandía y futuro rey de Inglaterra. «Fue la última vez que Inglaterra fue invadida con éxito y el momento a partir del cual se instaura la monarquía moderna», recuerda el museo británico.
En el tapiz, una escena captura con todo lujo de detalles la muerte del rey Harold: primero una flecha le atraviesa un ojo y, acto seguido, un caballero normando lo remata abatiéndolo. A su alrededor, cadáveres sajones, cuerpos decapitados, furia de caballería, hachas astilladas y castillos aparentemente inexpugnables. Todo hilado con gran pericia por bordadoras inglesas y replicado con diligencia siglos después por la Leek Embroidery Society en una copia victoriana que, cosas de la época, se aplicó a conciencia en la censura de cuerpos desnudos y atributos masculinos.

El director del British Museum recibe el tapiz a su llegada a Londres el pasado mes de abril / Trustees of the British Museum
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