Un hombre y una mujer viven en el mismo apartamento desde hace 15 años, pero nunca se encuentran y apenas son conscientes de la existencia del otro. Sobre esta premisa tan simple y tan inquietante se construía el guion en el que Bernardo Bertolucci se encontraba trabajando cuando murió en 2018. Ahora esa idea inspira ‘The Echo Chamber’, la película de Andrea Pallaoro que supone la primera presencia de Susan Sarandon en esta década en la competición de un festival de cine de relieve, y cuyo reparto integran también Alicia Vikander y Luca Marinelli.
«Desde el principio entendí que la mejor manera de honrar la esencia del guion de Bertolucci era precisamente tratar de filtrarlo a través de mi propia sensibilidad como artista», ha explicado hoy Pallaoro en la Mostra de Venecia, donde el nuevo largometraje —el primero del director italiano que no está basado en un texto propio—, compite por el León de Oro. «Como resultado de ello, la película me ha permitido abordar temas que me fascinan desde siempre, como la fina línea que separa la identidad del individuo de la de la pareja, la intimidad de la dependencia, la devoción de la adicción y la dedicación del exceso de control».
Susan Sarandon, en Venecia / AFP
Tras ese proceso de adaptación, ‘The Echo Chamber’ se ha convertido en la historia de un productor musical azotado por dolores corporales crónicos que se enamora de su doctora al tiempo que desarrolla una dependencia creciente de los opiáceos. A partir de ese planteamiento, Pallaoro contempla a dos personas que solo parecen ser capaces de conectar mutuamente a través del dolor, por lo que componen una relación en la que el amor llega a ser indistinguible del sufrimiento, y para ello hace gala de la misma sensibilidad artística que lo ha convertido en una de las voces más estimulantes del cine italiano actual. La suya es una forma de narrar extremadamente paciente y sutil, que confía en la capacidad del espectador para rellenar los espacios abiertos deliberadamente por el relato, y que logra el impacto emocional esquivando sin apelar al sentimentalismo.
Presiones externas
En la piel de una cantante que evoca poderosamente a Marianne Faithfull, Sarandon ofrece su primer trabajo cinematográfico de relieve desde 2019, cuando coprotagonizó ‘La decisión’ junto a Kate Winslet. En su encuentro de hoy con la prensa, la actriz estadounidense ha recordado hasta qué punto su negativa a quedarse callada respecto al genocidio en Gaza ha perjudicado su carrera. «Recientemente varios proyectos se han caído de mi agenda porque hay poderes sionistas muy firmes en la industria que siguen empeñados en que no se me contrate».
La actriz, asimismo, ha confesado saber que Pallaoro recibió presiones externas para no contratarla en ‘The Echo Chamber’, y que hizo caso omiso de ellas. «[Pero] en Estados Unidos la narrativa respecto al asunto está cambiando», ha añadido. «Para los ciudadanos ha sido muy revelador descubrir los vínculos entre el sionismo y los políticos del país, y conocer la cantidad de dinero con que el gobierno de Estados Unidos financia a Israel».

El director Lee Chang-dong y los Sul Kyung-gu, Jeon Do-yeon, Cho Yeo-jeong, and Zo In-sung, a su llegada a la premiere ‘Possible Love’ en Venecia / EFE
Un drama demoledor
Que ‘Possible Love’ haya llegado a la Mostra envuelta de expectativas extraordinarias es algo perfectamente comprensible si se tiene en cuenta que su director, Lee Chang-Dong, es uno de los mejores cineastas vivos, que llevábamos ocho años sin saber de él y que su largometraje inmediatamente anterior, ‘Burning’ (2018), es uno de los mejores de este siglo. Segunda de las aspirantes al León de Oro presentadas hoy, la nueva película del coreano es un drama demoledor sobre dos parejas muy diferentes que se ven unidas por la represión de una huelga de trabajadores en una fábrica metalúrgica: por un lado, un infeliz matrimonio de clase trabajadora que lleva diez años sufriendo las consecuencias de aquel suceso; por otro, un empresario de éxito y su esposa, decidida a hacer un documental sobre el maltrato que sufrieron aquellos obreros.
Lee se toma su tiempo para explorarlos a ambos con detalle y, entretanto, ‘Possible Love’ va acumulando dosis crecientes de tensión alternando largas escenas de diálogos con momentos de agudeza visual extraordinaria, y a cada instante evidencia contrastes socioeconómicos de manera que, mientras las dos parejas se acercan cada vez más entre sí, se acentúan las divisiones que en última instancia las mantendrán separadas. El resultado es una obra de complejidad y sofisticación excepcionales sobre los deseos prohibidos y los sueños perdidos, sobre la abismal brecha de clase, y sobre ese debate irresoluble en el mundo del cine en torno a quién tiene derecho a contar las historias de los demás. Volveremos a hablar de ella el próximo sábado, cuando se anuncie -seguro que lo hará- su presencia en el palmarés.

El equipo de ‘Woman Unknown’, en la Mostra de Venecia / EFE
También la tercera de las películas a concurso en la Mostra presentadas hoy, ‘Woman Unknown’, promete acabar encontrando acomodo en la lista de premiadas, por varios motivos. El primero, y más importante, es que no da ningún paso en falso: mientras contempla a una criada que está a punto de casarse con el acaudalado viudo para el que trabaja en la Dinamarca inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, el nuevo largometraje de la danesa May el-Toukhy asombra por el rigor y la contundencia que exhibe tanto al retratar un mundo envenenado de patriotismo y revanchismo como a una mujer forzada a llegar tan lejos como sea necesario. El segundo es que se trata de la única película de cuantas aspiran aquí a premio que ha sido dirigida en solitario por una mujer, y la actriz y cineasta Maggie Gyllenhaal —encargada este año de ejercer la presidencia del jurado— ya ha dejado claro estos días qué perturbador le resulta ese dato. Además del reconocimiento a un película merecedora de él, incluir ‘Woman Unknown’ en el palmarés representaría una forma más de protestar contra esa discriminación.
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