En una hora intempestiva (11:30 de la mañana) y con pocas horas de descanso, España protagonizó una de las sorpresas del Mundial. En este caso un batacazo ante las físicas y voluntariosas jugadoras de Mali, muchas de las cuales juegan en España y conocen perfectamente, que desplegaron un juego con desparpajo y mucho acierto ofensivo. Las de Méndez se jugarán el pase ante Japón en un grupo en el que habrá triple empate con total seguridad y será el average el que decida quién pasa como líder y quién tiene un camino más complicado hasta la lucha por las medallas. El baño de realidad sufrido no debilita a las españolas, pero sí es una advertencia para lo que le resta por delante.
El partido comenzó con España fría, entrando en el juego de Mali, que impuso su físico en la pintura y su ritmo alegre poniéndose por delante (8-3) con las de Méndez erráticas en el lanzamiento exterior. Las africanas reboteaban y corrían fácil lo que exigía más agresividad de las españolas. Los cinco primeros triples no entraron y Mali volaba en las transiciones (17-9) generando muchos problemas. La salida de Gustafson hizo ganar presencia a las de Méndez en la pintura y España subió dos puntos la intensidad defensiva para dejar el marcador al final del primer cuarto en un ajustado (19-17).
Desastroso desde el exterior
En el segundo cuarto España mostró más paciencia, buscando su juego y desplegando una pizarra que castigaba la anarquía defensiva africana. Se llegaron a poner arriba las españolas (19-22), aunque a la primera unidad le seguía costando entrar en juego. Iyana y Gustafson lideraban a las de Méndez para abrir brecha (25-32) mientras en Mali Aminata y Kone seguían insistiendo en la pintura. El partido, muy desordenado, acumulaba once pérdidas africanas por diez de España, para cerrar la primera parte con un agridulce (32-34). España se marchaba al vestuario con cero de nueve en triples y sin producción exterior, las transiciones africanas mantenían el marcador muy igualado.
No cambió la decoración en el inicio de la segunda mitad, aunque España trabajó mejor el rebote ofensivo (14). Mali, sin embargo, seguía produciendo en ataque con desparpajo con canastas desde la pintura y sumando triples. España seguía atascada desde fuera hasta que Florez anotó el primer triple para colocar el (44-43). No terminaban de encontrar su tempo las de Méndez en ataque (16 pérdidas) sufriendo además los triples de las africanas, seis de seis en el tercer cuarto para abrir brecha inquietante con un N’Diaye inspiradísima. Mali cerraba el tercer cuarto con un parcial de (31-19) y diez de ventaja (63-53).
España afrontaba el último cuarto con el partido perdido, lo que le llevó a proponer una zona. Las de Méndez seguían estancadas en ataque, imposibilitando la remontada y regalando errores en los tiros libres (9 de 17) y en los triples (4 de 22). Mali seguía en trance y la brecha se abría (71-55) lo que obligaba a pensar en el average y un triple empate más que en la victoria. El descalabro final (82-73) también es un aviso sobre la evolución del poderoso baloncesto africano al que solo le falta crecer táctica y estructuralmente para pelear por metas más grandes. España ahora tiene que resetear en la jornada de descanso de este domingo. Y el lunes, a por Japón.
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