3 | Aubameyang reina entre los pecados y el vértigo

Aubameyang se encontró esa pelota a campo abierto en el minuto 88 y decidió que era el momento de ponerle el lazo a una victoria impensable. Poco contaban ya esos 37 años, que para él son una convención, o que ya hubiese regalado dos asistencias en esa misma noche. Bien valía una última carrera por un triunfo de Champions para un delantero al que daban por retirado, para un equipo que viene del infierno y que pretende exprimir el cielo. Cayó el Villarreal, flotó el Dépor y el deportivismo en un choque con un ritmo de Liga de Campeones y lleno de pecados. El Dépor, trabajador y también humano, está para lo que le echen.

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