Un nuevo ministro de Marruecos se refiere a Ceuta y Melilla reclamando que «no retrocederemos ni un palmo de nuestro territorio»

El ministro de Obras Públicas y Agua de Marruecos, Nizar Baraka, ha insistido de forma pública en la reclamación territorial de su país sobre Ceuta, subrayando que la posición marroquí se mantiene inamovible. En este sentido, ha remarcado que el Estado español representa un socio fundamental, pero ha recalcado que Rabat no cederá en sus pretensiones históricas.

Durante un mitin celebrado por el partido Istiqlal, formación de la que ejerce como secretario general, el dirigente se ha pronunciado sobre las consecuencias diplomáticas vividas en las últimas semanas. «¿Qué debemos decirle a nuestra vecina España después de lo ocurrido en Ceuta? Nos han dicho que consideran que su seguridad nacional se ha visto perjudicada», ha afirmado Baraka ante sus afiliados al analizar la relación con el Gobierno de Marruecos.

España es un socio esencial para nosotros, pero no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional»

Marcos Moreno / Europa Press

Tarajal, Ceuta

El dirigente marroquí ha querido dejar clara la postura de su formación política y del Ejecutivo alauí en pleno choque bilateral: «Nosotros lo decimos con toda franqueza: España es un socio esencial para nosotros, pero no retrocederemos ni un solo palmo de nuestro territorio nacional». Este nuevo pronunciamiento llega tras el cruce masivo de migrantes el pasado 30 de julio, un episodio que ha reabierto el debate en torno a las relaciones con Marruecos y la seguridad en Ceuta.

Tensión diplomática y líneas rojas

Ante este escenario, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha situado como líneas rojas en la relación bilateral con Rabat la integridad territorial de España y la plena soberanía de Ceuta y de Melilla. En una sesión monográfica celebrada en el Congreso de los Diputados, Sánchez ha defendido la «política de buena vecindad con Marruecos», aunque ha asegurado que existen cuestiones que España va a «defender siempre» por considerarlas «perfectamente legítimas».

El jefe del Ejecutivo ha reclamado mantener un enfoque «prudente» en el trato con el país vecino y ha desvelado además que España convocó a la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, el pasado 21 de agosto. Esta gestión diplomática reservada, que no se había comunicado oficialmente hasta ahora, ha provocado reproches tanto por parte de los socios de investidura como de la oposición parlamentaria.

Varios migrantes congregados en los alrededores del Embolsamiento Loma Colmenar, de los espacios habilitados por el Gobierno para la estancia temporal de migrantes, este sábado en Ceuta. EFE/ Laura Rincón

EFE

Varios migrantes congregados en los alrededores del Embolsamiento Loma Colmenar, de los espacios habilitados por el Gobierno para la estancia temporal de migrantes, este sábado en Ceuta. EFE/ Laura Rincón

Reclamaciones y presión fronteriza

En la propia ciudad autónoma de Ceuta, centenares de personas migrantes acampan en la playa del Trampolín en asentamientos provisionales a la espera de ser trasladadas a otros espacios, recibiendo la asistencia de Cruz Roja. La gestión del perímetro fronterizo continúa en el centro del debate ante la actuación de la Guardia Civil en la frontera de Marruecos y Melilla.

El cruce de reproches coincide también con la queja trasladada por el Ministerio del Interior al Consejo General del Poder Judicial sobre la jueza que investiga la entrada masiva a la ciudad, asunto ante el que la presidenta del órgano, Isabel Perelló, ha pedido «respeto». Las palabras de Baraka se suman a otras manifestaciones recientes de miembros del gabinete alauí, como las del titular de Asuntos Religiosos, Ahmed Tufiq, quien en presencia de Mohamed VI aludió a la «liberación» de Ceuta y Melilla.

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