«Hoy nuestra soberanía enfrenta un peligro concreto y urgente». Alentado por Donald Trump y los últimos roces entre Estados Unidos y Gran Bretaña, el presidente argentino Javier Milei decidió chocar con Londres. En la noche del jueves se convirtió en un ardiente defensor de la causa Malvinas que antiguamente soslayaba. «Justo cuando arrecia la discusión y crecen las críticas respecto de los resultados de la gestión, Milei llamó a posponer todo debate detrás de una bandera que nunca lo preocupó«, dijo el diario La Nación. El anarco capitalista jamás escondió su fascinación por Margaret Thatcher y llegó a reconocer que los habitantes de las islas australes podrían ejercer su derecho a la autodeterminación. Sin embargo, resolvió archivar su antigua postura. «Los isleños constituyen una población implantada en un territorio ocupado y no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación. En consecuencia, los referéndums realizados en las Islas no pueden utilizarse para decidir la soberanía sobre el territorio». A la vez, anunció medidas para evitar la explotación «unilateral» de hidrocarburos alrededor del archipiélago. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados». La empresa israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration deben comenzar a hacerlo en los próximos meses en su cuenca norte. «Cualquier avance adicional sobre las Islas Malvinas será considerado como una violación a nuestra seguridad nacional»
A fines de 1981, el general Leopoldo Galtieri estaba convencido de que la contribución de la dictadura argentina a la contrainsurgencia en El Salvador y Honduras le garantizaba la prescindencia de Roland Reagan frente a un eventual conflicto con Londres por la posesión de las Malvinas. El Ejército intentó establecerse en abril del año siguiente. Un mes más tarde comenzó la guerra y Reagan apoyó a Tatcher. La derrota argentina supuso el fin del régimen castrense. Cuarenta y cuatro años más tarde, Milei confía en que Trump no será igual que aquel presidente republicano, entre otras cosas porque el Gobierno de ultraderecha se propone ampliar los recursos del Ministerio de Defensa para construir una instalación naval en Tierra del Fuego, un tema que le interesa especialmente a Washington. Su iniciativa aspira a establecer «el polo logístico más importante del Atlántico Sur«. A su criterio, «asegurar nuestra preeminencia en este territorio no es un capricho político, es supervivencia». El ex tertuliano televisivo sentenció al respecto: «quien tenga mayor proyección sobre el Atlántico Sur estará en una mejor posición para defender sus intereses».
Llamado a la oposición
Milei se propone además crear un Consejo de Seguridad Nacional que defina qué «herramientas diplomáticas, económicas, judiciales y legales» son más eficaces para «disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten la soberanía». Y añadió: «Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora». Como Galtieri en 1982, Milei quiere que la comunidad política, por entonces limitada en su accionar, apoye la flamante cruzada y se sume «con una misma voz a este reclamo». También hizo un llamado a la región. «Les pedimos a quienes son amigos de la Argentina que no miren para otro lado cuando se vulnera nuestra soberanía y se llevan nuestros recursos». El presidente de Chile, José Antonio Kast, fue el primero en acudir a su convite.
Si durante el Mundial el Gobierno consideró inconveniente hablar en Estados Unidos sobre Malvinas, al punto que se irritó con los jugadores que exhibieron una sábana con un recordatorio del reclamo soberano tras el partido contra Inglaterra, y pagó el precio de sus posturas con una caída en las encuestas, en su discurso en cadena nacional Milei recordó que «las islas formaron parte del territorio argentino desde los orígenes de nuestra nación».
El factor Trump
«En el mundo corren vientos favorables a nuestro reclamo«, aseguró Milei. Pero «el mundo» es apenas Trump, artífice de la nueva postura del ultraderechista. En ese sentido comunicó a los argentinos que el magnate republicano «está revaluando su posición histórica con relación a Malvinas». Para Milei la amenaza del multimillonario republicano a la Corona británica «no es inocua». Estados Unidos evalúa «ese cambio de posición» porque sabe que «en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir». A tono con Trump, el ultraderechista sostuvo que Londres no está en condiciones de sostener a las islas. «Ellos se enfrentan a múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive, sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer».
Días atrás, Trump recordó a la cadena británica GB News que Gran Bretaña está «muy lejos» del mar austral y que la situación ya no es la de 1982, «hace mucho tiempo», cuando Tatcher recuperó «con mucha firmeza» las islas. El magnate expresó por sobre todo su enojo con el Reino Unido. «Tu país no lo está haciendo bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz, y no estuvieron allí para ayudarme». A la vez, puso en duda que tuviera la misma capacidad militar que décadas atrás. «No sé si ustedes están preparados para hacer eso».
El embajador británico en Buenos Aires, David Cairns, se anticipó al discurso de Milei: «Tenemos una historia de 200 años con la Argentina, y el conflicto en los años ochenta fue muy difícil para ambos países y para los que viven en las islas. Pero ahora es muy simple: los que viven en las islas van a decidir su propio futuro».
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