Tras doce años en la estructura del Celta, Juan Recondo (Vigo, 1989) afronta con ilusión su etapa al frente del Juvenil A, que arranca el domingo ante el Solares en el estreno de la División de Honor en A Madroa.
¿Qué tal las primeras semanas?
Estoy contento. Manejamos diferentes escenarios de amistosos y torneos. Nos sirvió para ponernos al día entre cuerpo técnico y jugadores de cómo va a ser la rutina del año. Estamos con muchas ganas de empezar la competición.
¿Qué diferencia ha percibido con otros equipos de la base?
La exigencia. Sobre todo, de lo que nos vamos a encontrar. En otras categorías, cuentas con jugadores que siempre son superiores a los rivales. Pero lo que vamos tener en frente ahora son equipos de nivel, que siempre tienen futbolistas que te pueden complicar las cosas. Aparte está la proximidad al fútbol profesional, que les hace tener que entender que la exigencia es muy alta y que hay que estar preparados para recibir la llamada de quien toque en cualquier momento.
El principal objetivo es jugar bien y tener una identidad
El siguiente escalón, que es el Fortuna, está ahora en Segunda. ¿Son conscientes los chavales?
Lo que buscamos es que tengan ese desarrollo para que la experiencia de esta temporada les haga estar preparados. Muchos de ellos ya estuvieron en División de Honor el año pasado y son más conscientes de lo que tienen cerca. Los que vienen de abajo están empezando a verlo.
Uno de ellos es David Sueiro. Solo es de primer año y ya hizo la pretemporada con el Fortuna.
Es un chico que ha evolucionado mucho en los últimos años. Lo conozco desde que era alevín, que ya lo tuve, y es un chaval con una capacidad y un margen de crecimiento brutales. Estoy convencido de que si sigue trabajando, será un futbolista muy a tener en cuenta de cara al futuro. Tenemos la suerte de contar con un talento brutal en A Madroa y se refleja en el trabajo de Claudio y Fredi, que cada año suben a nuevos jugadores a sus equipos.
A nivel de planificación, ¿cómo se trabaja sabiendo que Fredi le puede llevar jugadores?
Hay dos cosas fundamentales. La primera es la comunicación. Es clave que sea fluida, sobre todo con el equipo de arriba y el de abajo. Y después, entender que lo más importante es el desarrollo del jugador. Que tenga la mayor exigencia y el mejor proceso madurativo para su evolución. Nos centramos en mejorar al futbolista en el día a día, independientemente de quien venga o quien no venga.
Ya que menciona filial y Juvenil B, imagino que es un lujo tener dos entrenadores con la experiencia de Fredi Álvarez y Jacobo Montes.
Sí, claro. Es un lujo tenerlos cerca y hablar con ellos en el día a día. Busco escucharles, que me den su punto de vista sobre ciertas cosas y así adaptar su amplia experiencia a lo que nosotros podemos hacer con los chicos en el trabajo diario.
¿Qué porcentaje de importancia tiene para usted la competición dentro del objetivo principal, que entiendo que es la formación?
En estas edades, es importante competir. Pero lo que lo hace diferencial es que sea una consecuencia. Nuestro equipo debe optar a estar en los puestos de arriba y pelear por la Liga, pero el principal objetivo es jugar bien y tener una identidad. Que seamos un equipo valiente, intenso, competitivo y con mucha personalidad. Cuando tú trabajas bien con todos estos factores, los resultados llegan solos.
Es súper importante que también los técnicos tengamos ese modelo de aceleración de procesos
¿Veremos ese 3-4-3 tan identitario de Claudio y ahora de Fredi?
Veremos algo similar a lo que plantea el primer equipo y el filial. Tenemos una línea marcada desde el club porque si queremos que los jugadores estén preparados para subir, debemos tener un modelo igual. De lo que hablo siempre es de tener unos principios de juego similares. Ser protagonistas con la pelota, presionantes, con mucha llegada al área contraria y que juguemos mucho tiempo en campo rival. Luego, en función de los partidos iremos modificando cosas.
Alberto Suárez ganó la Liga el año pasado y subió al cuerpo técnico de Claudio. ¿Qué supone para usted recoger el testigo?
Lo primero, es una alegría por él. Estar en el fútbol profesional es una suerte y seguro que va a seguir creciendo. Por mi parte, estoy muy ilusionado y con muchas ganas de aprender. Tuve la suerte de coincidir con el propio Alberto, con Fredi, con Claudio y con David de Dios en otras épocas… El trabajo que han hecho ha sido extraordinario. El año pasado tuve mucha comunicación con Alberto al estar los dos equipos cerca y he aprendido muchísimo de él. Pero tampoco me gustan las comparaciones. Saldrá mejor o peor, pero intentaré hacerlo a mi manera. Siempre buscando que tengamos una identidad, que los jugadores se desarrollen y que tanto ellos como yo sigamos creciendo dentro del club.
Imagino que eso es una gran motivación.
Claro que sí. Por supuesto. Estoy muy agradecido al club por la oportunidad y por esta dinámica de los últimos años. Es súper importante que también los técnicos tengamos ese modelo de aceleración de procesos. El Celta tiene unos entrenadores de un nivel altísimo. Ver que la apuesta del club es por lo de casa, nos motiva para trabajar con más ilusión cada día para que podamos estar en el club de nuestra vida.
A veces, tenemos esa cultura de que parece que lo de fuera siempre es mejor que lo de dentro
En una cantera como la del Celta es usual ganar con facilidad el 90% de los partidos. ¿Cómo se trabaja con los chicos para que entiendan que eso no es el fútbol real?
El factor determinante es el entrenamiento. Tienen la suerte de que cada día tienen enfrente a sus mejores competidores, que son sus compañeros. Si les hacemos entender que donde realmente compiten es en las sesiones, va a ser diferencial para ellos. A mí me gusta ser muy intenso y muy continuo. Como si fuera un partido. Al final, al mejor delantero de nuestro equipo lo defiende nuestro mejor central. Ir al 200% cada día les exige ser mejores.
¿Tiene la cantera del Celta tan buena salud como parece vista desde fuera?
Creo que sí. Tenemos unos jugadores extraordinarios. Lo que pasa que, a veces, tenemos esa cultura de que parece que lo de fuera siempre es mejor que lo de dentro. Pero creo que tenemos muchísimos futbolistas que buscaríamos la manera de ficharlos si estuvieran en otros equipos. Hay que valorarlos porque hay muchos que hacen un gran esfuerzo para venir día a día desde diferentes lugares. Lo más importante es que nos eligen a nosotros para su desarrollo. Es algo de lo que debemos sentirnos orgullosos.
Fuente: Faro de Vigo
















