No soy muy partidario de comparar al ciclismo con el fútbol. De hecho, hay muchísimos aficionados a la bicicleta que rechazan al deporte de la pelota y prefieren centrarse en las hazañas a base de pedales a lo largo del año. Sin embargo, hoy, recuperadas las fuerzas con la jornada de descanso de la Vuelta, voy a hacer una excepción.
¿Alguien se imagina a los seguidores del Betis o del Celta exigiéndole a su equipo ganar la Liga? ¿A qué no? Lo suyo es ir al Benito Villamarín o a Balaídos a disfrutar de una victoria y a frotarse las manos si derrotan, respectivamente, al Sevilla o al Depor. Y, ahora, alguien dirá, ¿a qué viene a cuento esta pregunta?
Datos ciclistas
Voy a responder con unos datos para ver si alguien lo pilla enseguida. Desde 2019, de eso hace ya siete años, 21 de las 23 victorias en grandes vueltas; es decir, por orden de celebración, Giro, Tour y Vuelta, han sido conseguidas exclusivamente por cuatro equipos: UAE, Visma (antes Jumbo), Red Bull (antes Bora) y Netcompany (antes Ineos).
Estos datos sirven para verificar que sólo conjuntos con grandes presupuestos son los que ganan las principales carreras; el resto acostumbra a disputar estas pruebas centrados en temas menores; luchar por las victorias de etapa, por vestir los jerséis de los puntos o la montaña e intentar que alguno de sus corredores lleve la zamarra de líder durante algunos días de competición.
Es decir, que comparado al fútbol, Betis y Celta nunca aspirarían a ganar el Tour, si fueran bloques ciclistas, ya que ello sería un territorio exclusivo para barcelonistas y madridistas. Y con el Giro y la Vuelta, bajo dos excepciones, sucede igual.
El coto del Tour
Si el jersey amarillo del Tour es prenda exclusiva de tres equipos desde 2019 y sólo con tres corredores: Egan Bernal, Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, en Giro y Vuelta, sucede igual, aunque aquí se han dado dos salvedades: con el Movistar, precisamente, en la victoria de Richard Carapaz (Giro de 2019) y el Quick Step (ahora Soudal) con Remco Evenepoel (Vuelta de 2022).
Por eso, si finalmente Enric Mas gana la Vuelta, un reto posible pero que sigue estando cargado de enorme dificultad, sobre todo con Primoz Roglic a sólo 1.18 minutos de diferencia, el Movistar, equipo ciclista de la tabla media, como lo son el Betis y el Celta en la línea futbolística, logrará una hazaña para romper la hegemonía de los grandes dominadores del ciclismo mundial y las escuadras con mayor presupuesto.
Diferencia de presupuesto
El UAE trabaja con alrededor de 60 millones de euros anuales por los 20 que mueve el Movistar y gracias a Pogacar han ganado cinco Tours y un Giro en los últimos seis años. El Visma ha repartido los éxitos entre Roglic (Vueltas de 2019, 20 y 21), Sepp Kuss (Vuelta 2023), Simon Yates (Giro 2025) y, principalmente, Vingegaard (Tours de 2022 y 23, Vuelta 2025 y Giro 2026). El Red Bull ha sumado el Giro de Jai Hindley de 2022 y la Vuelta de Roglic en 2024.
Por esta razón, no se puede pedir muchas veces al Movistar retos imposibles, atravesar mares con fuerte oleaje o subir por el Tourmalet como si fuesen a bordo de una moto de gran cilindrada. Si en 13 días conquistan la Vuelta con Mas será como cuando el Liecester City (ahora en la tercera división inglesa) se llevó la Premier League en la temporada 2015-16. Y dicho esto, prometo que no volverá a hablar de fútbol en este blog.
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