El rey Haakon VIII prestó desde el Parlamento de Noruega, Storting, su juramento de lealtad a la Constitución, erigido en «garante de continuidad» tras la muerte de su padre, Harald V. El relevo en el trono está marcado por la incertidumbre en torno a la reina consorte, Mette-Marit, ausente por «complicaciones de salud», según comunicó la Casa Real. La expectación se ha trasladado hacia la princesa heredera, Ingrid Alexandra, quien presidió la ceremonia junto a su padre y acompañó del brazo de su abuela, la reina Sonia, tanto en la entrada como a la salida del Storting.
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