LA VUELTA PASA POR LA MARINA ALTA

Los ciclistas son deportistas de otra pasta. Y los aficionados al ciclismo son forofos de otra pasta. Cada uno tiene su ídolo, pero no hay rivalidad ni malos rollos. Animan por igual a todos los ciclistas. Los ven subir retorciéndose sobre sus bicicletas. Saben que este deporte es todo corazón y pundonor. Los cientos de aficionados que hoy se han apostado en las rampas más duras del Miserà, ese puerto de rampas «imposibles» que comienza en Pego y se adentra en les Valls de la Marina (Vall de Gallinera, Vall d’Ebo y Vall d’Alcalà), han compartido su pasión por la bicicleta y su admiración por los «esforzados de la ruta». Han aplaudido y jaleado con la misma fuerza al primero (Santiago Buitrago, del Bahrain Victorious, ha coronado el Miserà y el puerto de Tollos) y al último.

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