Actuaron con la precisión de un comando militar. Encapuchados con máscaras de apicultor, con material antidisturbios con el que rompieron las vitrinas donde se exponía el tesoro de Villena para llevárselo y huir enseguida. La Guardia Civil investiga las imágenes de las cámaras de seguridad de Museo de Villena (Muvi) en busca de cualquier pista sobre los autores del robo. Según ha podido confirmar este diario a través de fuentes policiales, las grabaciones permiten identificar al menos a seis personas relacionadas con la operación, aunque otras fuentes consultadas sitúan en tres el número de individuos que aparecen en el interior del museo. Los investigadores no descartan que en el golpe participaran más personas, ya que se utilizaron al menos dos vehículos de alta gama para bloquear los accesos al edificio y facilitar la huida.Todo estaba perfectamente planificado para llevarlo a cabo en apenas cuatro minutos. Los ladrones sabían perfectamente lo que buscaban, hasta el punto de que dejaron en las instalaciones las réplicas de las piezas expuestas que no tenían ningún valor y que se guardaban en otra zona del museo. La Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante ha asumido las investigaciones y por el momento se descarta acudir a otras unidades especializadas en Patrimonio.
Hacia las 5:16 horas de la madrugada de este jueves se disparaba la alarma en las instalaciones del polideportivo municipal. Todo apunta a que este incidente pudo ser una distracción para que los asaltantes entraran dentro del Muvi para perpetrar el robo. A las 5:20 horas saltaba la alarma del museo y a las 5:24 horas los ladrones abandonaban el edificio con el botín. Los asaltantes accedieron al edificio por uno de los laterales, arrancando uno de los ventanales. Una vez dentro fueron directamente a por lo que buscaban y con conocimiento exacto de cuáles eran las piezas que debían llevarse. Tan precisa era la información que los asaltantes dejaron abandonadas las réplicas sin valor que se guardaban en otra zona del edificio y no estaban expuestas. Las cámaras de seguridad habrían captado a tres personas con el rostro cubierto que destrozaron las vitrinas con mazas y arietes para acceder a las piezas, unas imágenes que les han captado tanto dentro como en el exterior del edificio. En tan solo cuatro minutos, consiguieron el botín y se dieron a la fuga. Aunque nada más saltar las alarmas, tanto la Guardia Civil como la Policía Local de Villena se personaron en el recinto, los asaltantes ya habían huido.
Mientras unos se dirigían a una de las vitrinas, otros hacían lo propio con otra, utilizando mazas y arietes empleados habitualmente por las unidades antidisturbios para romper los cristales. Los asaltantes no esperaron siquiera a abrir un hueco lo suficientemente grande como para acceder por completo al interior de las vitrinas. En cuanto conseguían fracturar el cristal y abrir el espacio suficiente, introducían la mano para extraer las piezas, en una operación ejecutada con una rapidez milimétrica.
La reconstrucción del asalto apunta también a que el grupo había previsto incluso la forma de asegurar su huida. Uno de los vehículos habría sido utilizado para bloquear el tráfico, mientras el resto de la operación se desarrollaba en el interior y en los alrededores del museo. Antes de conseguir acceder al edificio, los ladrones habrían intentado entrar por una salida de emergencia. Sin embargo, al encontrarse reforzada, no lograron franquearla. Fue entonces cuando cambiaron de plan y se dirigieron a uno de los laterales del edificio, donde desmontaron por completo un ventanal, que acabó entero en el suelo, para acceder al interior del MUVI.
Todos iban fuertemente ocultos. Llevaban capuchas que les cubrían incluso el cuello, con una indumentaria que, por la forma en que protegía la cabeza y el rostro, recordaba a la de los apicultores, según la descripción facilitada por las fuentes consultadas.
Hasta tal punto conocían el modo de funcionar del Museo que sabían los horarios de las limpiadoras y que incluso esa noche no iban a estar. Las fuentes consultadas por este diario señalaron que las limpiadoras van a las cinco de la madrugada los lunes, miércoles y viernes. El jueves, día en que se ha cometido el robo, no trabajaban y los asaltantes sabían que no estarían.
El alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, consternado en una rueda de prensa a las puertas del MUVI en la que apenas podía contener las lágrimas, aseguraba que los asaltantes se han llevado gran parte del tesoro, una colección de oro prehistórico de más de 3.000 años de antigüedad y han quedado tres vasijas de plata, un brazalete y parte de los adornos del bastón del reyezuelo que custodia el tesoro. En cuanto al tesoro de la Virgen de las Virtudes, explicó que tan solo ha quedado una de las cuatro coronas de la Virgen, de la que no se descartaba que se les pudiera haber caído a los asaltantes con las prisas de la huida.
La hipótesis del robo por encargo
Por el momento, todas las hipótesis permanecen abiertas y hay mutismo entre las Fuerzas de Seguridad para no entorpecer la marcha de las investigaciones. La tesis que se baraja es la del robo por encargo. Una banda especializada contratada por algún coleccionista. En los últimos meses, se han perpetrado en España otros robos similares a este. La madrugada del pasado 24 de abril, en el Museo Arqueológico de Badajoz se llevaron 144 monedas de oro (doblones de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII) valoradas en cerca de medio millón de euros. También se trató de un asalto rápido de madrugada forzando una reja trasera y destrozando la vitrina expositora con un objeto contundente. El segundo de estos robos se cometió en el Museo de Albacete, donde al menos cuatro encapuchados sustrajeron más de 200 monedas de oro históricas de incalculable valor arqueológico. El lote incluía 42 monedas del tesoro de Madrigueras (épocas de Fernando VI, Carlos III, Carlos V e Isabel II) y 180 monedas de oro halladas en Villamalea (del reinado de Isabel II) en un minuto y medio. El vehículo usado apareció calcinado en una carretera a dos kilómetros del museo.
Los investigadores se muestran cautos sobre la conexión entre estos dos robos y el perpetrado en Villena. «Todas las opciones están abiertas, pero de momento nos vamos a centrar en este robo. Si hay conexiones con otros es algo que ya se irá dilucidando», ha asegurado el subdelegado del Gobierno, Manuel Pineda. Aunque el valor del tesoro es incalculable, el primer edil señaló que el precio material del oro desaparecido asciende a 1,7 millones. La opción de que el móvil del robo sea la venta del oro en el mercado negro es una posibilidad que aterra a los investigadores, aunque los expertos consultados por este diario señalaron que «nadie comete un asalto de este tipo para vender el botín en un mercadillo». Todo apunta al robo por encargo por parte de algún coleccionista privado.
La oleada de robos en el patrimonio nacional ha activado también las alarmas preventivas en otros puntos del mapa. Apenas unas horas después del suceso de Villena, el Servicio de Museos de la Generalitat ha remitido una circular interna urgente a su red de centros. Atendiendo a un requerimiento de la Brigada de Patrimonio de la Policía Nacional, que realiza un seguimiento preventivo de estos incidentes a nivel global, la administración autonómica ha solicitado la localización exacta de todos los museos de la región que custodien metales preciosos. El objetivo es reforzar de forma preventiva la vigilancia periférica de estos espacios, extremando la precaución al exigir que no se transmita por correo ningún dato sensible sobre el peso o inventario de las piezas expuestas.
Las medidas de seguridad en torno al Tesoro de Villena se habían reforzado a raíz del traslado de la colección a la nueva sede desde la antigua sala de exposiciones. Antes de su traslado, el Tesoro estuvo en el Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), desde donde se dieron varias pautas para garantizar la seguridad del tesoro. Durante el primer año en el Muvi, la exposición recibió un total de 75.000 visitantes y las fuentes consultadas por este diario señalaron que este verano también había sido de récord. En las visitas, era habitual que los guías dijeran durante el recorrido que era imposible que alguien se llevara el tesoro.
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